La Milagrosa Siroco Madrid

 

Celebrando toda una trayectoria en un arranque de gira en el que se mantuvieron fieles a su esencia.

 

Han pasado dos décadas desde que cinco antiguos compañeros de Comunicación Audiovisual de la Complutense irrumpiesen en el panorama musical independiente dándose a conocer como Los Punsetes.

Hoy, con siete álbumes a sus espaldas, constituyen un icono nacional; dejando un legado a base de guitarras afiladas, letras llenas de ironía y una actitud que no ha dejado de desafiar las normas.

Para celebrar sus 20 años de vida Los Punsetes se han lanzado a recorrer su discografía a través de un álbum recopilatorio donde han colaborado con otros artistas en la grabación de 21 temas. Joe Crepusculo, Sidonie, Carolina Durante, Depresión Sonora o Triangulo de Amor Bizarro, entre otros, han sido los encargados de acompañar a la banda en la reinterpretación de algunas de sus canciones ya instauradas en nuestro imaginario colectivo.

Todo este proyecto ha culminado en una gira que adopta el nombre de su último disco Que le den por culo a tus amigos tour, arrancando el sábado 18 de enero en la también icónica sala Razzmatazz de Barcelona.

No había comenzado el concierto cuando los asistentes abarrotaban las primeras filas de la sala 2 de Razzmatazz. En el ambiente, caldeado por algunos temas de Los Planetas o La Milagrosa, se podía percibir la emoción por presenciar el inicio de gira. La mayoría del público superaba la cuarentena, lo cual evidenciaba la madurez y consolidación de una banda que a lo largo de estas dos décadas ha marcado a toda una generación.

Los integrantes de Los Punsetes aparecían en el escenario, poniéndose al mando de las guitarras y la batería en ausencia de su vocalista. Ariadna aparecía unos segundos más tarde desfilando con una de sus creaciones, siempre confeccionadas por ella misma para cada concierto. En esta ocasión exhibió un vestido de gasa verde con mangas abullonadas y un lazo a juego sobre su cabeza.

 

La banda abrió la noche con ‘Tu Opinión de mierda’, tema que arrancó los primeros pasos de los asistentes. Desde el inicio Ariadna se mantuvo estática, con la mirada fija en el público. Esta fachada, seña de identidad de Los Punsetes, constituye toda una declaración de intenciones. No pretenden agradar a nadie, ni mostrarse políticamente correctos; sino aportar su visión crítica del mundo a través de sus ácidas letras. En definitiva, nos arrojan una dosis de realidad sin edulcorantes.

El grupo llevó a cabo una puesta en escena sobria pero efectiva, no hizo falta más: las guitarras fueron el motor que impulsó la noche, y las letras, mordaces y llenas de crítica social, hicieron lo suyo para mantener el pulso. Cada canción era coreada por unos fans aférrimos que hacían suyas las letras y las cantaban con rabia, casi gritando cada palabra.

El setlist recorrió su extensa carrera, desde los primeros discos hasta el más reciente. Himnos como ‘Tus amigos’, ‘Vas hablando mal de mí’, ‘¡Viva!’, ‘Mabuse’ o ‘Maricas’, mantuvieron a toda la sala vibrando. El sarcasmo, el humor negro y la irreverencia fueron el común denominador de todos ellos, haciendo de cada tema una experiencia compartida entre la banda y los asistentes. Destacó ‘Tu Puto Grupo’, donde el público tarareó el estribillo señalando con el dedo índice a la banda para terminar en una intensa ovación en forma de aplausos que despuntó sobre el resto del repertorio.

Un final apoteósico con sorpresa

Uno de los momentos más especiales de la noche fue la aparición de Hidrogenesse como artista invitado. Genís y Carlos, tomaron posición a cada lado de Ariadna para interpretar ‘Mono y Galgo’, imprimando como siempre su carácter único a través de los sintetizadores, el vestuario y sus movimientos. Aunque solo fue por unos segundos, Ariadna no pudo contener una leve sonrisa mientras actuaban juntos.

 

‘Una persona sospechosa’ fue la canción elegida para cerrar el concierto, desatando al público que estalló en un pogo improvisado. Fue el broche de oro a una noche que, aunque marcada por la ironía, también estuvo llena de adrenalina y emoción compartida.

Al final del concierto quedó algo claro: Los Punsetes no necesitan florituras ni euforias innecesarias para conectar con su público. Su esencia no ha cambiado a lo largo de estos 20 años: una mezcla de rabia contenida, ironía y guitarras rugiendo al unísono. ¡Viva este puto grupo!

 

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Iñigo López de Ilárraza

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Redacción

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