Entrevista con Zahara

 

 

Marinita ha creado trece canciones de las que beberás una y otra vez

 

A Marina Gómez Marín la conocimos cantando «y tú pa’ qué le das a nadie mi corazón» en aquel himno a la vulnerabilidad en tiempos de crisis. Pertenecía a No me Miréis, un mini LP que Elefant Records apoyó en tiempos pandémicos.

Letras honestas, sinceras, preciosas, que van directas al corazón, son las que salen de su teclado Casio y su guitarra acústica desde el 2020. Con directos en los que hemos disfrutado de su peculiar forma de cantarle a la vida.

La complejidad de Marinita Precaria reside en plasmar la realidad en los ojos de una persona responsable de sí misma en el mundo precario que le ha tocado vivir.

En esta entrevista nos acercamos más a los pensamientos de Marina desde el marco contextual de su segundo trabajo, el primer disco en long play realmente, Un Vaso de Agua -que reseñamos en este blog-. 

Dos años después, el espíritu de ‘Todos Tristes’ está presente todavía, con un halo catalizador del fracaso romántico.

 

En 2022 hiciste No Me Miréis en una clara etapa existencial de un futuro borroso (paro, pandemia…). Ahora, dos años después, llega Un Vaso de Agua. ¿En qué etapa te encuentras esta vez?

Ahora estoy en una etapa bastante más estable, digamos, tanto a nivel laboral como mentalmente. Me encuentro en una etapa buena. 

A lo mejor en el disco no lo parece porque al final se ha hecho a lo largo de casi dos años (o incluso más) con momentos más inestables emocionalmente. 

La verdad que ahora me encuentro muy bien, en un momento bastante más equilibrado y con trabajo, lo cual ayuda.

El proceso de composición te pilló, a lo mejor, en una etapa menos buena que la de ahora.

No sé cuándo empecé, pero el otro día estuve mirando en el ordenador los archivos de las canciones y, a lo mejor, había alguna que estaba empezada a final del 2022. 

Algunas son más antiguas y otras más recientes, no ha sido un proceso de escribirlas todas y estar un año para producirlas, sino que se fueron haciendo algunas (las primeras que salieron como singles se hicieron en su momento) y luego tuve meses de parón.

A lo largo de dos años ha sido componer, ir al estudio a grabar algunas canciones, luego parar de componer, retomar la composición y seguir hasta tener un número razonable y grabar las demás para hacer el disco.

 

Produces nuevamente el disco y nuevamente influenciado por Family, Le Mans, Nosoträsh… ¿Qué destacarías de diferente en Un Vaso de Agua que no haya en tu debut?

Creo que a nivel de sonido es un poquito más completo. En cuanto a temática probablemente sea similar (por las letras, y por todo, el estilo en general es muy parecido), pero al menos en la producción es un poquito menos minimalista, digamos, al haber estado Sergio Pérez conmigo (y yo haber aprendido un poco).

Sigue siendo una cosa sencilla, pero yo al menos noto que es un sonido un pelín más lleno y que hay cierta variedad musicalmente en los temas -dentro de que siguen una línea identificable-. Se ha probado con distintos ritmos, con distintos estilos.

“Siempre prefiero probar cosas nuevas”

¿Dónde te encuentras más cómoda en canciones acústicas como ‘El Gran Cañón’ o ‘Nota’, o cuando experimentas con diferentes estilos como en ‘Lo que nos pasa’ o ‘Fantasmas’?

En realidad, cuando hago cosas nuevas me gusta más, me divierte más. De hecho, ‘Fantasmas’ era de mis favoritas y quería sacarla de single porque me parece una canción triste pero bailable, tiene un cierto ritmo diferente.

Al principio, cuando hice la maqueta, le metí una base de reggaeton -que me acuerdo que la toqué en un concierto- y me dijeron que eso no era reggaeton.

¡Yo estuve en ese concierto, me acuerdo!

¿Ah, sí? (ríe). Efectivamente, la fuimos modificando al tiempo y ya no quedó mucho de aquello. 

Me hacía gracia, aunque fuese mentira, probar un poco cosas más bailables, algo que me divirtiera. 

Y de hecho, tanto esa como ‘Lo que nos pasa’ (cuya primera maqueta la hice mucho más ambiental, más etérea, más lentita) sí que tenía cierto ritmo medio de ska; entonces, Sergio, en el estudio, acentuó mucho ese nuevo ritmo, digamos, y al final acabó sonando a algo bastante diferente que nos gustó bastante.

Siempre prefiero probar cosas nuevas.

 

¿Esas composiciones originales las vas a guardar para en un futuro sacar un álbum de caras B?

Ah, ¿la maqueta original?. No lo había pensado, pero sí me gusta conservarlas porque me gusta mucho comparar y ver cómo ha evolucionado una canción.

Muchas se quedan similares a cómo se conciben en un principio, pero hay otras -como ‘Lo que nos pasa’- en donde sí que se ve el cambio. Igual me lo planteo, me has dado una idea. Estaría bien.

 

El diseño de la portada es de Ángela P. Tello a quien te une tu amor por la arquitectura y el diseño. Tú te encargaste de la portada de No Me Miréis. ¿Por qué quisiste que fuera Ángela esta vez?

Es amiga mía,  nos conocimos en la carrera.

Para la portada me apetecía que fuese algo más pictórico y pensé en ella, quién mejor que ella para hacerlo. Estuvimos pensando un poco en el concepto, en el tipo de pintura que quería que fuese, algo así como medio sencilla.

Teníamos la idea de un paisaje medio desértico y ha quedado muy chula.

Yo estudié arquitectura y diseño. El diseño lo he ido dejando atrás, aunque alguna portada para singles hago, pero es verdad que lo tengo un poco aparcado.

No es algo que se me de especialmente bien, no es algo a lo que le dedique demasiado tiempo. 

 

“Sobreanalizar todas tus señales no es sano pero me da igual” es una de las frases de ‘Fantasmas’. ¿Qué opinas de cómo se relaciona ahora la gente, de los términos gaslighting, love bombing, orbiting…

¿No es todo muy loco esto de las prácticas afectivas muy poco responsables? En tus canciones la salud mental está muy presente.

Creo que esta generación, y en general, somos muy autoconscientes de la forma en la que nos relacionamos. Lo hemos intelectualizado todo, le ponemos términos a todo. 

Está guay, es algo de lo que antes no se hablaba y ahora se ha empezado a hablar mucho, y nos ha ayudado a despertar un poco de ciertas toxicidades que tenemos muy interiorizadas en nuestros comportamientos.

Es cierto que, a veces, todo eso se hace un poco de bola y cae pesado. Me gusta, desde la autoconciencia, no esconder ciertas cosas que no dejan de existir en las relaciones románticas: puedes sentir en algunos momentos cosas que no están bien en toda esta ética y moral perfectas de cómo nos deberíamos comportar que siguen estando. 

No me gustaría aleccionar, empezar a sacar temas en los que todo sea super correcto porque es un poco mentira.

Creo que está guay que seamos conscientes y que al mismo tiempo representemos la realidad.

Con todas las conversaciones que ha habido, vas cambiando tu comportamiento, te vas mejorando, te vas revisando y seguramente vayas teniendo menos sentimientos más oscuros o te acabes relacionando mejor y no significa que en algún momento no te persigan también esas cosas.

Estamos todos mejor en ese sentido, pero no hay que olvidar que algunas cosas tóxicas están ahí y que no pasa nada.

“No me gustaría aleccionar, empezar a sacar temas en los que todo sea super correcto porque es un poco mentira”

 

Tú las expones y ya está, tampoco haces juicios.

Claro, mientras sea desde un punto medio autoconsciente. Tú lo sabes y no es un pecado que en un momento determinado sientas celos o sobre analices las señales de alguien que te gusta.

Nos va a seguir pasando, es parte de la gracia.

¿La idea del amor para ti cuál es?

¡Qué difícil, qué profundo!. Soy bastante romántica, la verdad, por si no se ha visto en las canciones (ríe). 

El amor es lo primero en lo que piensas todo el rato. Para mí es de las cosas que más definen tu estado de ánimo.

Nos hemos deconstruido mucho en que el amor no ocupe la parte principal de tu vida, pero es inevitable que tanto el amor romántico como el amor de tus amigos, de la gente que tienes alrededor, sea lo que más determine tu estado emocional.

De hecho, hay muchas de las canciones en las que se mezclan las dos cosas, puedes estar en un momento más de bajón y parar a analizarlo y que una de las razones sea algo tan absurdo como un desamor.

Bueno, no es absurdo, pero es algo que suele estar muy presente, a lo que damos mucha importancia y la tiene quieras que no.

Precisamente, ‘Gente Normal’, el último adelanto del álbum, junto a ‘La Piscina’, ‘Suelo’ o ‘Final Explicado’ tienen un sabor a final de verano para juntarlas a otras como ‘El Gran Cañón’, ‘Lo que nos pasa’ o ‘Nota’, más otoñales. El lanzamiento del disco a finales de septiembre fue escogido un poco por estas tonalidades estacionales en el disco?

No lo había pensado como tal a nivel estacional pero tiene un poco de sentido. 

La salida de ‘Fantasmas’ fue un poco pensando, dentro de la languidez, que era con un ritmo más animado; lo puedes identificar más con el final del verano y, después, todo el disco con su languidez otoñal. 

Me gusta la interpretación, la verdad. Si tuviera que elegir una estación, el otoño me gusta.

“Lo que nos pasa es una peli en francés” es una definición muy buena. ¿Consumes mucho cine francés? ¿Vives la música desde otra época distinta a la de ahora, o sientes haber nacido en una época equivocada? En tu estilo está presente Cecilia y eso me ha llevado a imaginar que quizá te representan más aquellos años.

No te creas, en realidad soy bastante pro actualidad en general, pero me ha dicho mucha gente que sí que se perciben influencias anteriores. Sinceramente, creo que no es casualidad pero escucho más música actual que música antigua. 

Con el pop noventero de Family y La Buena Vida (que son una comparación y a mí me encantan) me pasa que no lo he escuchado más que otros grupos actuales. 

Creo que al final mi personalidad tira un poco más hacia ahí, a mí Cecilia me encanta, pero no la he escuchado tanto como para que la influencia sea enorme; sin embargo, sí creo que a la hora de escribir, se refleja una personalidad que tiene más que ver con eso, pero es accidental. Ese es el resumen. 

La canción ‘Lo que nos pasa’ para mí -no sé si se interpreta como tal- es una canción de amor, de las pocas canciones en las que es un amor bueno, tranquilo y fácil.

Lo de la peli en francés es un poco el estar en una película en la que, sencillamente, están pasando cosas de una forma lenta, y cuando te das cuenta no ha habido un climax ni un momento decisivo de cambio. Es el amor tal y como a veces te ocurre.

No hago muchas veces canciones de cuando van las cosas bien, tiendo más a centrarme en los momentos más dramáticos. Esas cosas seguramente merezcan más una canción que cualquier otro momento de mierda. 

Es que se dice que los artistas componéis mejor cuando estáis tristes.

Nunca me ha gustado esa idea porque me parece triste. Que diga yo esto es un poco fuerte, pero no hay que romantizar la tristeza -aunque mira que yo la romantizo y me regodeo mucho-.

Tampoco quieres banalizar la tristeza porque cuando estás triste de verdad no puedes escribir nada. Cuando estás en un momento mejor puedes mirar atrás y recordar cómo te has sentido en ese momento.

Con los sentimientos extremos te identificas porque en tu día a día no estás hablando todo el rato de eso, sino de cosas más alegres, más felices y lo que tienes más oprimido (o lo que vives más en soledad) te emociona más cuando lo escuchas.

 

¿El proceso de lanzamiento de singles hasta tener el álbum completo en el mercado se te hace pesado? Desde ‘Final Explicado’, el primer single, hasta la salida del disco han pasado casi ocho meses…

Soy un poco impaciente. En este caso, fue porque no estaba el disco hecho. Sólo estaba ‘El Mundo no es para Tanto’ y alguna que hice primero. En realidad, fuimos sacando singles porque no había material para un álbum; incluso cuando salió ‘Final Explicado’.

Ha sido una cosa mía de haber ido lenta. No le puedo echar la culpa a nada, he sido yo misma. 

Lo que me pasa es que, una vez están todas las canciones hechas y a falta de la mezcla y de ir a grabar las voces, me vuelvo muy impaciente y las quiero sacar ya. Siento que me caducan muy pronto, ya no me identifico con lo que he escrito hace un año, o me apetece siempre sacar lo que acabo de hacer, que es lo reciente y lo que considero que me representa más.

‘Gente Normal’ fue la última que salió y creo que la escribí hace un año y medio y me resultaba rarísimo; sin embargo, ahora escucho el álbum entero y me gusta. No siento que no me represente. 

Cuando son canciones sueltas le das más importancia porque las sacas en un determinado momento y en ese momento tiene más relevancia, toda la atención está focalizada en una sola cosa.

Además, cuando sacas algo, la gente tiende a pensar que lo acabas de hacer -normalmente quizá funciona así con los grandes artistas porque van a otro ritmo, no lo sé- y muchas veces no es así.

“Siento que las canciones me caducan muy pronto, ya no me identifico con lo que he escrito hace un año”

 

Cuando dijiste antes que solo tenías ‘Final Explicado’ y alguna otra, ¿significa que no tenías en mente hacer un álbum?

Fue bastante relajado. Desde Elefant Records querían sacar un álbum pero en ningún momento ha habido presión ni prisa. 

También entienden que cada persona tiene sus ritmos y su vida. Entonces, para no estar sin sacar nada durante dos años hemos ido sacando las canciones que teníamos.

¿Podrías estar tiempo sin sacar un disco? Hablo de elipsis de cinco o seis años entre un disco y otro. ¿O tienes ese nervio de sacar cada poco tiempo algo?

Yo creo que va por picos de ganas o de ilusión. Hay veces que he estado mucho tiempo sin hacer canciones porque no me apetecía, porque no estaba en el momento. 

Me pasa que, en el momento en el que ya empiezo a tener cosas, me apetece sacarlas, me hace más ilusión, pero no soy muy ansiosa con eso, puedo esperar perfectamente si sé que al final va a acabar saliendo.

En la nota de prensa se dice que se requerirán años para que Un Vaso de Agua sea asimilado en su totalidad. Dinos qué significa esto y si aspiras a convertirte en una cantante de culto dentro de unos años.

Ojalá, pero no sé. 

Cuando leí eso me hizo gracia, me sonó a “ahora no va a triunfar vamos a aspirar a un futuro” (ríe).

Para mí, el hecho de sacar una canción y poder grabarla en un estudio donde una persona lo mezcle contigo y lo produzca, es ya brutal. 

Poder escuchar tu maqueta con un sonido profesional es muy guay, es el primer paso. Y cuando lo sacas y alguien te escribe y te dice que le gusta, es chulísimo. Supongo que si llego a tener más alcance esa gratificación se multiplicará. 

A mí solamente con que mis amigos me escriban (o la gente por Instagram) y me dicen que le ha encantado x canción, eso ya me hace muchísima ilusión. Yo creo que con eso merece la pena.

Pero en una Riviera te haría ilusión actuar, ¿no?

A ver, sí, pero no me lo imagino, lo veo como algo super lejano. A mí los directos no es que no me fascinen, pero no podría ser una artista que hace gira y estar no sé cuántos meses tocando. 

A mí me gusta mucho componer, producir, hacer canciones, y de vez en cuando subirme a un escenario para presentarlas, pero de forma puntual.

Creo que el directo no es mi fuerte. Hay siempre una cosa -no sé si de ego- en que la gente cante tus canciones que es bonito, te emociona, pero a mí eso me caduca. Me pesa si hago tres conciertos seguidos. Ojalá una Riviera un día… Ya se verá.

“Para mí, el hecho de sacar una canción y poder grabarla en un estudio donde una persona lo mezcle contigo y lo produzca, es ya brutal”

 

Por lo que hablas, el estar en el estudio lo disfrutas mucho más.

Hay gente que disfruta más en unos procesos que en otros. En directo me veo un poco, no impostada, pero a lo mejor con falta de práctica. Siempre me ha costado un poco el momento de ser protagonista.

Tampoco soy super introvertida con amigos, pero el momento de tener todas las miradas puestas en mí siempre me incomoda.

En el momento entras en el mood y te lo pasas bien, pero no me sale de forma tan natural como les puede salir a otros artistas que se suben a un escenario y están en su salsa. 

Yo estoy en un sitio hostil, muy fuera de mi zona de confort.

¿A qué hace referencia la metáfora del vaso de agua?

Puede hacer referencia a muchas cosas. Te voy a contar la verdad: estaba desesperadamente buscando el nombre del álbum cuando ya tenía todas las canciones producidas; se me da muy mal poner nombres.

Estaba con Álvaro, mi mejor amigo, en una exposición de Isabel Quintanilla, quien hace muchos cuadros cotidianos de objetos de casa y demás, y había uno de un vaso de agua -el cuadro se llamaba tal cual ‘Un Vaso de Agua’- y dije “qué buen nombre, qué cosa tan sencilla, se lo voy a copiar” (en broma). 

Después, lo estuve hablando con Álvaro mientras mirábamos la portada, que ya estaba hecha, y encajaba bien porque es lo que no hay en la portada.

A mí la portada me transmite sed, estás esperando en la nada, todo medio desértico y lo que quieres ahí es un vaso de agua. Puede ser metáfora de lo que estás esperando.

¿Va a haber promoción? No hay, de momento, nada en redes sociales.

Habrá algún concierto de presentación, lo que pasa que todavía no hay fecha. La idea es presentarlo y anunciarlo. En Madrid desde luego que sí habrá presentación.

 

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Redacción

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