Tomavistas 2024

 

 

La nueva edición del Tomavistas salió triunfante del reto del cambio de ubicación aupada, una vez más, por el excelente desempeño de sus cabezas de cartel​

 

“Tan de Madrid como Tomavistas” reza el magnífico eslogan publicitario con el que el festival presume de sus raíces, y nosotros podríamos añadir que el Tomavistas es tan de Madrid como (el parque) Enrique Tierno Galván. Porque el vínculo entre el festival y el lugar que en tantas ediciones lo ha acogido es tan fuerte que cada traslado a un nuevo espacio genera nostalgia y dudas.

La celebración en la Caja Mágica durante el pasado fin de semana, no obstante, resultó un éxito, iluminado una vez más por las brillantes actuaciones de la mayoría de los artistas que conformaron un cartel exquisitamente configurado, como siempre. Pero también hubo algunas sombras con aspectos a mejorar en próximas ediciones.

Los accesos al emplazamiento, razonablemente bien comunicado en transporte público, y el diseño de su interior permitía el flujo ágil entre las diferentes zonas y los escenarios de los que hay que destacar la excelente visibilidad de cada uno de ellos (si bien solo el principal disponía de pantallas).

Pese a que, como es lógico, el cambio de ubicación permite un aforo mucho mayor, no se trata de un festival masificado y los afluyentes podían disfrutar los conciertos de forma cómoda y las barras de comida y bebida apenas requerían espera.

Por todo ello sorprendió que, en muchos momentos, la cobertura móvil fuera débil, algo que uno cree superado en estos macroeventos, pero recurrente en muchos de ellos. El problema, más allá de las dificultades para comunicarte por WhatsApp o subir los vídeos a las redes sociales (cosa que en parte se agradece, aunque a los medios no nos venga tan bien), está cuando afecta a otros órdenes, como le sucedió a este cronista, con las recargas online del saldo realizadas allí.

 

Una primera jornada entre la nostalgia y la vanguardia

 

Centrándonos en las actuaciones, con el notable aunque no excesivo calor de las primeras horas de la tarde, le tocó abrir fuego al cuarteto californiano La Luz, seguidas de unos solventes Reytons en el otro extremo del recinto.

El primer momento para la nostalgia llegó con los esperadísimos Standstill a los que el público perdonó e, incluso, agradecieron, que rompieran el silencio así, con una vuelta a los directos que permitió volver a disfrutar de esas ‘¿Por qué me llamas a estas horas?’ y ‘Adelante, Bonaparte’.

De ellos hablábamos con ilusión en marzo y el pasado viernes constatamos que los de Barcelona se mantienen en forma, como si el tiempo no hubiera pasado.

Mientras, a la misma hora, los norteamericanos Bodega hacían gala de una entrega total lastrada por un sonido débil (algo recurrente en el primer día y casi subsanado en el segundo), que solo llegaba en condiciones a aquella parte de la audiencia situada en la zona frontal, puesto que los que estábamos ligeramente a la derecha éramos impactados también por la prueba de sonido de Hinds, que tocarían a continuación en el casi contiguo escenario amarillo.

La faena de Dinosaur Jr., en cambio, fue tan aseada como plana. Al sonido le faltaba (otra vez) potencia y a la banda, presa de una cierta molicie, stamina… tanto como para que su otrora celebrada versión del ‘Just like heaven’, de The Cure, pasara casi desapercibida y no lograra llamar la atención de los presentes.

Y llegó el segundo momento para la melancolía espaciotemporal de Los Planetas y su celebración de los 30 años que ya contempla su gran Super 8; una magnífica excusa para celebrarlo y tocarlo de forma íntegra. Pese a los cambios de impacto en su banda, sonaron bien y escuchamos a J con mayor claridad al micro que en otras ocasiones mientras que, quizá sea sugestión o quizá realidad, en algún momento se echó de menos la pegada del inefable Eric, especialmente en ‘La caja del diablo’.

Como pequeño extra nos regalaron una visita a Canciones para una orquesta química y Medusa en los bises; acaso para recordarnos que su discografía es tan grande como su leyenda.

Los Planetas_Tomavistas_2024

Los Planetas_Tomavistas_2024

Una pena que los solapes nos impidieran disfrutar de Alcalá Norte, el grupo revelación nacional de lo que va de año, sustitutos de Dry Cleaning, y de los que ya os relatamos su actuación en la madrileña sala El Sótano hace unas pocas semanas.

Los sucedieron otra de esas bandas que están dando que hablar más allá de nuestras fronteras, recomendada por el mismísimo Jeff Tweedy. Así pudimos disfrutar la carismática presencia de Melenas sobre las tablas del pequeño amarillo.

Cerramos la jornada con un gran sabor de boca a pesar de que, de vez en cuando, la corriente de aire arrastraba las miserias de quienes gobiernan el ayuntamiento de la ciudad

En esos momentos, en la escena principal, se había situado un sexteto de Birmingham para dar un auténtico puñetazo sobre la mesa. Hace tiempo que se han asentado en una fórmula que cabalga entre la electrónica y las guitarras, siempre transitando sobre la oscuridad del pospunk y que funciona con precisión sobre el proscenio: sus actuaciones en vivo han alcanzado ese punto de excelencia que hace funcionar cualquier tema con el que nos obsequien.

Si, a principios de mes, os contábamos su incontestable triunfo en el Warm Up, ahora debemos hacernos eco de la contundente exhibición de Editors en la noche del viernes. No les hizo falta tirar en demasía de su excelente EBM (2022), su trabajo más reciente, que ha remozado su sonido de la mano de su nuevo compañero Blanck Mass; o de su ya lejano y mítico The Back Room (3 temas del primero y solo ‘Munich’ del segundo). Pero, desde su arranque con ‘Strawberry Lemonade’ hasta su épico cierre con ‘Papillon’, disfrutamos de un concierto que apenas bajó la intensidad y, por cierto, con un magnífico sonido.

Con todo, no acabó aquí la jornada, de la que todavía quedaban actuaciones interesantes como la de ese folk electrónico del gallego Baiuca, tan entretenido como refrescante (por distinto) y, por supuesto, el cierre de la noche reservado a The Blaze, uno de los estandartes de la electrónica elegante que esta vez se escuchó en una versión algo más agresiva y bailable que dejó al público con más ganas de fiesta.

Así cerramos la jornada, con un gran sabor de boca a pesar de que, de vez en cuando, la corriente de aire arrastraba las miserias de quienes gobiernan el ayuntamiento de la ciudad, concentradas en el subsuelo del parking de La Caja Mágica, hasta nuestras narices. Responsabilidad del consistorio, por supuesto.

Editors_Tomavistas_2024

Editors_Tomavistas_2024

 

Una segunda jornada con un final de altura

 

Arrancamos la jornada sabatina con unos agradecidísimos y notables Bum Motion Club, que ofrecieron un recital con mayúsculas que se sobrepuso con buena cara a los males técnicos de su teclado, con el que no pudieron contar en parte del repertorio. Se trata de una banda pujante, de bajo prominente, como las buenas, con un directo muy por encima de lo que apunta la grabación de su Claridad y laureles (2023).

Bum Motion Club_Tomavistas_2024

Bum Motion Club_Tomavistas_2024

A continuación, Derby Motoreta’s Burrito Cachimba apostaron por armar una fiesta, sonando con poderío, actuando con brío y con la energía que transmite Dandy Piranha, aunque el micro no estaba esta vez a la altura del excelente sonido de la banda.

Belle & Sebastian son otro de esos grupos míticos del indie noventero, que orbitan alrededor del pop y el folk, de trayectoria consistente y coherente, aunque algo faltos de sal y pimienta; aspecto que, sin duda, su parroquia de fieles seguidores, negaría. Aupados por ellos, sin hablar de un ejercicio de vigor (que ni tienen ni impostan), hicieron gala de una entrega juvenil; especialmente su vocalista, Stuart Murdock, en perpetuo movimiento y comunicación con el público hasta, incluso, bajar hasta donde estaba situado.

Para energía, la de Aiko el Grupo, que rompió 3 cuerdas de 3 guitarras distintas (una de ellas prestada por la organización), antes de que Los Estanques presentaran su flamante Uve ayudados por la figura de George Michael, a la que luego vimos pasear y disfrutar en otros espectáculos.

Los Estanques_Tomavistas_2024

Los Estanques y George Michael_Tomavistas_2024

De vuelta al principal, algo se cocía y, por segunda vez en un Tomavistas, pudimos ver a los legendarios The Jesus & Mary Chain que mantienen toda su fuerza tras más de cuatro décadas de oscuridad pospunk. La densidad de sus guitarras y la potencia de su base rítmica conseguía sobresalir a pesar de que el sonido, sin llegar a ser malo, resultaba algo opaco.

Ellos sí defendieron Glasgow Eyes, su notable última entrega, de la que nos dejaron temas como ‘Chemical animal’, y nos regalaron auténticos trallazos como ‘In a hole’ o ‘Blues from a gun’, para rematar con una inolvidable ‘Reverence’ que nos dejó claro quiénes son y lo que representan. Una banda con historia y vigencia.

The Jesus & Mary Chain_Tomavistas_2024

The Jesus & Mary Chain_Tomavistas_2024

Un festival que cuida lo principal: permite disfrutar cómodamente de buena música en directo

Tras el pop alegre de Alizz llegó lo que, para algunos, ha sido la gran sorpresa del festival: los franceses Phoenix, que despuntaron cuando ya llevaban algunos años a sus espaldas gracias al empuje del cine, son una de esas bandas de segundo círculo. Un grupo sólido, que rara vez baja del notable, pero lejos de la notoriedad de otros artistas coetáneos con más cartel. Un caso parecido al de Editors.

El sábado hicieron un concierto de grupo grande, de esos que ponen patas arriba un festival. Un recital sonoro y visual de los que dejan huella. Dejando casi completamente de lado su última entrega, Alpha Zulu, se centraron su obra magna, Wolfgan Amadeus Phoenix (2009), y la apuesta salió a la perfección.

Desde el arranque con la alegre ‘Listzomania’ y la simpática ‘Entertainment’ tuvo momentos hipnóticos (‘Love like a sunset’, partes I y II); divertidos (‘Armistice’); y apabullantes (‘If I ever feel better/Funky squaredance’). Y, por supuesto, como colofón, el cierre mesiánico de ‘Identical’, con Thomas Mars surfeando las cabezas de la audiencia.

Y así terminó un festival que cuida lo básico: disfrutar cómodamente de buena música. Un evento que ofrece el papel principal a lo más granado de los actores secundarios o de esas viejas estrellas que, teóricamente, ya pasaron su mejor momento y te devuelven actuaciones de Óscar®. Ante eso, no queda otra que aplaudir.

Phoenix_Tomavistas_2024

Phoenix_Tomavistas_2024

 

Fotos: Yago Hernández, Mónica Reyero
Y.H.

Y.H.

Redacción

El Perfil de la Tostada