Han permanecido todos estos años sin un ápice de erosión o desgaste
La fecha es el 29 de mayo de 2009. Ese año el Primavera Sound tuvo un cartel de ensueño. Estaban Yo La tengo, The Vaselines, Phoenix, Jarvis Cocker, Sonic Youth, Neil Young, o The Secret Society en el bando internacional (por citar algunos) y The Pains Of Being Pure at Heart.
Los de Brooklyn salieron a las 21:00 horas al escenario del Park del Fòrum casi solapando a My Bloody Valentine -que lo hacían a las 21:45 en el Auditori-. ¡Qué tiempos aquellos! ¡Quién los pillara!. Mi yo de 20 años lamenta no haber conocido a este grupazo a tiempo, cuando pegaron el pelotazo con su debut homónimo, cuando recrearon el noise pop a su antojo con la mirada puesta en los maestros The Pastels o Black Tambourine.
Estar sumergidos en la música de The Pains es casi como escoger una forma de vida, rebelarte contra el sistema de valores establecido cogiendo tu chaqueta para salir a la calle y caminar, a veces sin un rumbo establecido, con los cascos puestos, y experimentar la libertad de ser tú mismo por primera vez. Sus composiciones románticas se engarzan en un noise-pop fresco, imprudente y atrevido.
El grupo que comenzó en 2007 con un primer EP en MySpace, lanzó en long play The Pains of Being Pure at Heart en 2009. Querían descartarlo presos del pánico al pensar que no era suficientemente bueno. Menos mal que esa idea no les duró mucho en la cabeza.
Este año el cuarteto original (Peggy Wang, Christoph Hochheim, Kurt Feldman y Kip Berman) celebra el 15 aniversario de su obra más recordada con una gira de conciertos en 9 ciudades españolas porque fliparon tanto al tocar en el Primavera Sound aquel 2009 que se les quedó grabado ese recuerdo cuando les propusieron volver.
Aunque no esté Alex Naidus ha sido un verdadero regalo verlos subidos a un escenario y hacernos una idea de lo que esta banda fue capaz de conseguir a quienes no les tuvimos en nuestro radar.
La noche del 23 de febrero, domingo para ser más exactos, hicieron historia en el Lula Club. Un domingo por la noche no es el mejor día para asistir a un concierto, pero tratándose de Los Pain eso queda en un segundo plano.
Contaron con Cristina Quesada para abrir el show. La artista, siempre ligada a Elefant Records, descubrió un setlist coqueto que repasó sus influencias pop fundidas con la chanson y el eurodisco (con querencia por Italia y Francia), con el j-pop o el pop de los 60.
Siempre muy detallista en la puesta en escena, le acompañaba Alpacas Sport y dieron un concierto acústico embellecido por las flores que adornaban sendos micrófonos y la candidez de la figura y voz de Quesada.
Se remontó a sus inicios con ‘Viaje a los sueños polares’ y recorrió los álbumes Your are the One o Think I heard a Rumor, combinando con apuestas más bailables como ‘Y descubrir que te quiero’ que sigue manteniendo la frescura.

Pasadas las nueve y cuarto salieron al escenario los ahora quinteto -con Eddy Marshall al bajo, a quien su instrumento le jugó una mala pasada en las primeras canciones solucionada gracias a la efectividad técnica del personal de la sala-.
Para sorpresa de nadie, en su quinta cita con el público, volvieron a interpretar íntegro el celebrado álbum, como venían haciendo ya desde que comenzó la gira.
Un repertorio que se nos hizo intensamente corto con verdaderos picos de explosión colectiva en ‘Young Adult Fiction’, ‘Stay Alive’ y ‘A Teenager In Love’.

Las guitarras sonaron con una cadencia grunge apasionante y, a pesar de que no se podía apreciar bien el sonido del teclado desde dónde estaba situada -problemas que no trascendieron más allá de las limitaciones de la sala- la primera parte del concierto satisfizo las expectativas.
Salieron del escenario para regresar y quedarse con nosotros cinco temas más ( ‘Doing All the Things That Wouldn’t Make Your Parents Proud’, ‘Say No to Love’, ‘Ramona’, ‘Belong’ y ‘The Pains of Being Pure at Heart’) de los que se echó de menos ‘Kurt Cobain’s Cardigan’, que abre el recopilatorio Perfect Right Now: A Slumberland Collection 2008-2010 y se disfrutó, como colofón final, el tema que da nombre a la banda, muy The Pastels.
Aún así, escogieron unas canciones para rendirse tributo y festejar su reunión dignas de una nostalgia de flecos alegres.
Ahora sí puedo decir que cualquier tiempo pasado siempre fue mejor y si tuviera el poder de hablar con mi yo de veinte años le diría: “Escucha a los Pain porque te abrirán la mente”.

Lorena M.
Redacción