La Razzmatazz 3 recibió a la banda donostiarra
Catorce años. Ese ha sido el tiempo que ha tenido que pasar para que Amateur volviera a pisar un escenario en Barcelona. Y lo ha hecho este 13 de febrero en Razzmatazz 3, en una velada íntima, cercana y cargada de emoción. Como si nunca se hubieran ido, como si ese paréntesis de tiempo no existiera.
La gira ha servido para reconfigurar la banda cuyo núcleo duro queda ahora conformado por Mikel Aguirre (voz y guitarra), Iñaki de Lucas (batería y programaciones), Karen Ortiz de Guinea (piano y acordeón), Joseba Irazoki (guitarra, slide guitarra y coros) y Fino Oyonarte (bajo y coros),.
A pesar de las caras nuevas, desde el primer acorde, quedó claro que no se trataba solo de un concierto, sino de un reencuentro. La banda repasó canciones de sus primeros dos discos y nos regaló alguna que otra sorpresa, uniendo un repertorio en el que cada tema parecía estar colocado con la precisión de quien entiende que la música es, sobre todo, un viaje.
Un viaje con momentos de calma y otros de intensidad, donde las subidas y bajadas de la dinámica nos arrastraban sin resistencia posible.

El ambiente era acogedor, casi familiar. Publicado el año pasado, Impasse, trabajo que ya analizamos en profundidad, todavía está fresco y se notaba en la reacción de los asistentes. Las proyecciones de fotos y videos reforzaban esa sensación de nostalgia y cercanía, uniendo pasado y presente en una misma imagen.
La interpretación al piano de Karen sumó una profundidad especial a cada tema, mientras que las bases de fondo y las guitarras eléctricas, tenues pero constantes, añadían textura sin robar protagonismo a la voz y a las emociones. Y en los momentos clave, los coros del bajista terminaban de envolvernos en esa atmósfera tan característica de Amateur, esa que parece que, en lugar de escucharse, se siente.
Al final, quedaba la sensación de haber sido testigos de algo más grande que un simple recital. Amateur no solo volvió a tocar en Barcelona; volvió a conectar con su público, a recordarnos por qué su música sigue calando hondo, por qué después de tantos años seguimos aquí, esperándolos. Y, por suerte, esta vez parece que no hará falta esperar tanto para volver a verlos.

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Eric Fuentes
Fotografía y Redacción