Impasse (2024)

  • Amateur
  • ⭐️ 6/10
  • Mushroom Pillow

Es necesario no olvidar y seguir con el legado histórico de La Buena Vida

La Buena Vida, formación donostiarra de indie pop durante el período entre 1988 y 2011, fue uno de esos grupos que supo ganarse la etiqueta de grupo de culto al experimentar un arco de transformación gigante en el que comenzaron con tono naïf, al abrigo de Ibon Errazkin (parte de Le Mans), para pasar a letras y melodías que requerían más complejidad.

Sus canciones estaban llenas de referencias a estaciones, viajes, tejados, desvanes o paseos por la playa, que utilizaban para hablar de sus ilusiones, sus desencantos, sus primeros amores y sus relaciones de amistad.

En este sentido fueron tremendamente valientes, ya que sus discos pueden escucharse como si fueran diarios en los que se aprecia fácilmente su evolución de adolescentes a adultos.

Sin duda la marcha de la vocalista Irantzu Valencia en 2009 (sin saber el motivo) y sobre todo la prematura muerte en accidente de tráfico del bajista Pedro San Martín en 2011, truncaron la continuidad de uno de lo grupos más representativos del sonido donosti caracterizado por una actitud sin pretensiones, un sonido plácido y sencillo (que no simple) y su querencia por letras melancólicas y naif en las que narraban historias cotidianas a ese lado del Atlántico.

Amateur, quienes pasaron por nuestro Tostatest, es la continuación natural de La Buena Vida. Llegan a Mushroom Pillow con este segundo trabajo, ‘Impasse’, para seguir aportando su clasicismo atemporal al panorama musical, algo de lo que no muchos proyectos pueden presumir.

‘Impasse’ es un delicado y cuidado trabajo que Mikel Aguirre, Iñaki de Lucas y Cheli Lanzagorta, los miembros activos de La Buena Vida, han realizado rodeándose de buenos amigos que han querido aparecer como Isa Cea (Triángulo de Amor Bizarro) o Diego Vasallo, entre otros.

Hay que saborearlo con un café recién hecho sentado en frente de una preciosa vista al mar, o en su lugar, a nada que recuerde la ciudad. Es tranquilo, sosegado, se paladea de a poco y continúa perpetuando ese sonido donosti colocándolo en una posición envidiada del cancionero español.

Centrados en relatar historias comunes en la bahía de San Sebastián (el single ‘Claro de Luna’) o en cualquier otro lugar rescatado del fondo de la memoria, Amateur huyen de nuevos sonidos, de experimentar con otros retales que no sean los que les ha legado La Buena Vida y sacan adelante un segundo disco honesto consigo mismos, con la naturaleza y con la claridad de unas letras universalmente conocidas y puestas al servicio de la canción de autor sin pudor alguno.

Ellos siguen su propio camino, inmersos en un espacio atemporal donde caben toda clase de nostalgias, el más puro amor, y el canto a una vida que ya no se lee tanto en las canciones, una vida de calma absoluta y de contemplación.

Eligen pianos melancólicos e introspectivos, guitarras lánguidas que piden segundas oportunidades como en ‘Maneras de Quererte’ (sin ti no queda nada / cuesta tanto confiar si todo acaba), y una armónica que intenta despejar la derrota en ‘El Marcador’.

Mientras suena la música de Amateur puedes perfectamente imaginar al grupo que creó ‘Soidemersol’ con la misma sensibilidad e inspiración de entonces, destacando aquellas canciones que tienen las colaboraciones de Isa Cea y Diego Vasallo.

‘El Huerto Provenzal’, que ha contado con la letra de Pedro Gracia Pérez de Viñaspre (más conocido como Havoc), es la viva imagen de la mejor época de La Buena Vida; y ‘Duelo Sin Cumbre’ tiene un tempo perfecto, con un toque muy Quique González o Nacho Vegas, de cantautor aprisionado por sus demonios, con la voz siempre omnipresente y concentrada del ex Duncan Dhu.

El tiempo se detiene un segundo cuando le llega el turno a ‘Jane, dulce Jane’ o a ‘Fue una vez’.

Son las dos canciones que encierran la gran belleza de este disco que no es fácil en una primera escucha para todos los oídos, pero es un sitio tranquilo donde permanecer un tiempo.

La huella de La Buena Vida parece clara en la escena bedroom, y no ha muerto.

 

Lorena M.

Lorena M.

Redacción