Torcido (2024)

  • Moose
  • ⭐️ 8/10
  • Autoeditado

 

Expandiendo su último trabajo ‘Pequeño mundo interior’

El 20 de junio Moose apareció de nuevo con un disco bajo el brazo. Sin duda: la sorpresa del mes (referenciándolo así en nuestros destacados de junio).

Con un título desapacible, ‘Torcido’, y portada made in El Bosco en el siglo XXI, nos llama a escucharlo.

Los prejuicios hacen su función divinamente porque las 10 canciones se solapan entre ellas con poliuretano, y el álbum pasa en un abrir y cerrar de ojos delante de ti. 

Hijo de la vieja escuela, el asturiano Luís Solís emplea Bandcamp para exportar su música al mundo. Es allí donde encontrarás ‘Torcido’ y sus siete restantes trabajos bajo el seudónimo Moose. 

Apenas encontramos en internet trazas del proyecto de Solís que escapa del rock clásico, el blues añejo y el cantautorismo sempiterno. Es tímido material o, quizá, una joya escondida para ser encontrada en el fondo del mar de internet.

 

Como si estuviéramos subidos a un galeón en plena tormenta, ‘Comiendo Techo’ anuncia un álbum de fuerte oleaje. La línea argumental de su nuevo disco está clara: caída en picado en una crisis personal agudizada por una ruptura.

Para lograr la decadencia en la que ha contextualizado ‘Torcido’, utiliza hábilmente el bajo distorsionado y la preferencia de las texturas multicapa (que si bien ha abusado de este recurso en la producción, no rebosa el vaso ni cansa); además de decantarse por una grabación en baja fidelidad -o sonido lo-fi, tan manido en los 80- que sin duda responde a un capricho estilístico, pues en canciones como ‘Lo haces Fenomenal’ o la homónima al álbum, consigue atrapar el ahogo existencial (esos minutos finales de la guitarra en conjunción con el saxo son orgásmicos).

Capas de sonido industrial asoman impacientes queriendo conseguir hacer ruido de color metal. Hace hueco al pop con papel estelar del piano en ‘Y Ahora qué’, al indie rock en ‘Qué Bien’, y nos canta una nana sideral (‘Solo Llueve cuando Quiere’) en la que el sonido de una aguja en el tocadiscos conforma la base de la mezcla de elementos melódicos con cadencia vintage, coordinados con la voz suave y arrastrada de Solís.

Todo este tiempo perdido contigo ha servido para darme cuenta de que sigo dormido son los primeros versos de ‘Nada Espectacular’, que encaja como un guante en nuestra cabeza y es el resumen de un álbum íntimo y subjetivo, hecho a mano, a las manos de Luis Solís si hablamos con propiedad. Autoeditado y autoproducido sin disfraces.

 

Este avilesino, con Twitter que parece sacado de un boceto encapsulado hecho por Michel Gondry para su próxima película, tiene una forma pausada de entender y de hacer música.

En su universo hay movimiento, pero compartimentado para que no urja la prisa, para que el ruido suene lentamente y encaje fuerte en las entrañas.

Bandcamp Moose

 

 

Lorena M.

Lorena M.

Redacción