Grande Amore nos habla de su equilibrio de sonidos declinándose por más duros en su nuevo disco ‘III’
La banda gallega liderada por Nuno Pico, ha irrumpido en la escena musical española con una propuesta única que fusiona rock primigenio, electrónica y punk. Formada por Nuno, Clara Redondo y María Grep, Grande Amore canta en gallego, poniendo en valor su idioma y su tierra sin importar estrategias de mercado.
La banda acaba de lanzar su tercer álbum titulado ‘III’, que ha visto la luz tras un largo año de trabajo. Este nuevo disco busca capturar la energía de sus directos, prometiendo una experiencia sonora intensa y auténtica.
Grande Amore se ha consolidado como una de las propuestas más rompedoras, destacando por sus letras que abordan temas como la precariedad laboral, la ansiedad ante el futuro incierto y el desencanto generacional. Con influencias que van desde el punk hasta el black metal, pasando por la música industrial, Grande Amore ha creado un sonido distintivo que desafía las etiquetas convencionales y promete agitar cuerpo y mente
¿Qué significa para vosotros el título más allá de de ser el título del Disco?
Nuno: Significa que mantenemos la idea de numerarlos en números romanos. Nuestro plan es, hago spoiler, que tampoco le va a cambiar la vida a nadie, hasta el cuarto, titularlo con números romanos porque es lo que hacían Led Zeppelin. Después del cuarto (a ver si llegamos), es ponerse un horizonte factible y luego a ver qué pasa.
Qué guay. Al final es una idea original y ya con visión de futuro. Y en concreto, de este álbum. ¿Por qué habéis buscado un sonido más hacia el metal industrial?
N: Eso es todo cosa de María.
Clara: Antojo de María.
María: Sí… Yo… Bueno… Es que tuve… (Risas) No, es broma, eso en la infancia de Nuno, que fue muy metal.
N: Muy dura (risas). Aparte, es curioso, porque lo que es el estilo del disco, en nuestra cabeza, intentábamos que fuese así como más metal industrial, que luego ni tanto queda. Al final, es como un poco más rebajado que eso. Aunque el disco sea así, ese tipo de referencias sí las escuchan tanto María como Clara, pero, en concreto Clara, se ponen físicamente mal. Yo había momentos de “¡Buah! Mirad esta canción de referencia para tal”, y Clara, de ir en el coche en plan de “Chicos, por favor quitad esto que me estoy poniendo mal, que me mareo”.
C: Se me revuelve el estómago. A mí no me entra, pero a Grande Amore, sí (risas).
N: La mejor frase de promo. A mí sí que me mola y me hace mucha ilusión que ese tipo de música, que en su momento era como tan peligrosa, tan oscura, tan dura… Luego acaba siendo asimilada. Obviamente, como todo en la historia del arte, acaba siendo asimilado, ya se ve como normal, pero, de repente, que alguien le vuelva a producir ese miedo, esa perspectiva de inocencia, me hace mucha ilusión. Porque es como: «Clara, escucha Venom, escucha» (Imitando la voz de Clara alterada) «¡Quita eso!»
Y yo, «vamooooos, me hace como ilusión». Es como una peli de terror pero en disco. Me gusta eso.
¿Cómo acabáis haciendo esto?
N: Es bastante natural. A mí como que me da la impresión de que cuando lo hacemos nosotros, como que tampoco es tan duro. Siempre está inevitablemente rebajado.
C: A mí me pasó que, ensayando… Porque, al final, componerlo, lo compuso Nuno y luego lo ensayamos todos, obviamente. Pues, cuando me dio el vinilo y lo puse en casa, ahí noté lo intenso que era. Porque, tocando, pues te centras en hacer tu arreglo, en hacer tal. Esa música es como más cosa de directo, más animada. Pero, cuando me puse el disco por primera vez en el vinilo, fue como uf, esto sí que sí es puro metal para mí, o sea, mientras toco no me doy cuenta, pero luego lo escucho y digo “Ay, Dios mío”.
N: María llegó el primer día que estábamos ensayando lo que va a ser la gira nueva. Primer día de ensayos, llega y dice, ¿qué hago tocando un grupo de metal?
M: ¿Cómo acabé aquí? Es como cuando las películas que empiezan: os preguntaréis cómo he llegado aquí (risas).
N: Se congela el frame. Soy María, os preguntaréis cómo he acabado aquí.
Pero, ¿el resultado final os gusta?
M: Sí, sí, sí.
N: Sí, a mí, claro. Ahí estamos, por un lado, Clara y María en un extremo del espectro de eso, y yo en el otro. Porque ellas es como buah, es lo más duro, lo más oscuro que puedo asimilar. Y a mí me da pena que no sea aún más. Como yo digo: «Jo, bah, tío, se nos queda demasiado de Britney Spears el disco». Y ellas es como «Dios mío, es demasiado dark». Pero bueno, hay un consenso en término medio. Yo creo que, en general, contentos con el resultado. Si, al final, estuviese más para un lado u otro de la balanza, es decir, si fuese o más duro, como en mi cabeza me gustaría, o menos, como en el caso de Clara y María les gustaría, pues perdería ahí un equilibrio que está guay, creo.
Y hablábamos de que venía de la infancia. Si tuvieseis que decir artistas o bandas que a lo mejor fuera ese género os hubiesen influenciado. ¿Quiénes serían?
M: Yo lo más que escucho es el grupo con el que no me callo, que es Amyl and the sniffers, o sea, mi tope está ahí, pero…
N: Igual no debía contarlo… (Clara acepta con la cabeza) Pero hay una foto de Clara, de niña, en el periódico del colegio, hablando de Megadeth.
C: ¡Pero era para hacerme la chulita! En realidad, escuchaba Lady Gaga.
N: Creo que, fuera de coñas, algo que nos pasa a los tres porque yo creo que es algo generacional, es ese secretismo. Yo me acuerdo de que, al mismo tiempo que estaba empezando a escuchar AC/DC y tal, pues también descargarme el Umbrella, de Rihanna, yo me acuerdo de eso. Un mejunje ahí rarísimo. Sí, sí, sí, por eso es una pena que no esté publicada esa imagen de Clara, es buenísima. Megadeth, Nirvana y Lady Gaga.
Para la portada de un próximo álbum o single. Y este género tiene como una energía caótica, pero, a la vez, las canciones tienen que tener una estructura. ¿Vosotros como la habéis equilibrado?.
N: Yo creo que ahí Jaco, que es nuestro productor, tuvo mucha influencia porque nosotros tres tendemos muchísimo al caos de forma natural e inevitable.
M: Él es el que dice «chicos, vamos a calmarnos. ¿Vosotros cómo lo veis? ¿No creéis que…?»
C: Es muy asertivo.
N: Ayuda mucho, sobre todo, a la hora de hacer este disco que, jolín, no sé si desde fuera lo parece o lo transmite, pero tiene muchas capas, muchos matices, muchos detalles que nosotros no tenemos ese criterio tan fino para para hacer eso. Nos ayuda mucho a tener, pues eso, un par de oídos externos y una mente mucho más ordenada. Entonces, ahí es otro equilibrio al que llegamos, que no podríamos llegar sin él y ha ayudado infinitamente.
Y en relación con el estudio, ¿cuál creéis que ha sido la canción del álbum que más os ha costado llevar a canción de estudio?
M: No lo sé en concreto, pero yo diría que a Nuno le costó mucho en una que se llama ‘Lela’. El equilibrio entre que él no quería que se entendiera nada. Quería que sea puro ruido, pero, a la vez, nosotras como venga, que se entienda un poquito la letra y tal. Yo creo que esa fue la que más le costó.
C: Encontrar el punto con la voz. Nos mandaba versiones y era como «venga, un poquito más de claridad». Y nos decía «yo creo que se entiende mucho». Pero era como «claro, porque sabes lo que dices».
N: Y luego, de cara al directo, sin duda, la última. ‘Flor dun día’. Horas y horas de ensayo porque es complicada. Claro, del anterior directo, de cómo era la propuesta antes. Ahora, buf, cambia bastante porque hay mucha menos parte electrónica, incluso, a la hora de concebir los temas, menos loop que antes. Entonces había muchas canciones como ‘Anos 20’ o ‘Fumando espero’, que eran como un loop debajo y batería, y lo que cambiaba era la voz por encima de la letra. Eso era aún más industrial en ese sentido. Aquí ya no pasa eso en ninguna canción. Tocamos mucho más que antes y tampoco es que seamos tres músicos de sesión. No, no es el caso, pero yo creo que, en estudios, con ‘Lela’ costó bastante encontrar el punto difícil por mi tozudez, básicamente, y luego, ‘Flor dun día’ para directo, ya por incapacidad.
Habéis anunciado que vais a tener colaboración de David Ruiz. A mí me parece como un tío super calmado. ¿Cómo ha encajado con vosotros?
C: ¡Total! Como que no pega esa calma con Grande Amore.
N: Pues fue primero por una vinculación personal que luego salió la colabo [colaboración]. O sea, creo que, musicalmente, no creo que nadie, a prior, diga «buah, La M.O.D.A .y Grande Amore es que se parecen, vamos, como dos gotas de agua». Nos conocimos ya hace tiempo. De hecho, conocimos en el mismo momento a David y a Jaco, que ahora ha producido el disco y tocaba en La M.O.D.A .hasta hace nada.
Y nos llevamos súper guay. Y eso, a mí me ha pasado muchísimas veces. Al final tú tienes grupos que. desde pequeño, idolatras mucho y que, en lo musical, se parecen más a ti o a lo que te gusta. Entonces tú piensas que te llevarías genial con esta persona y luego la conoces y no. Y, con la peña que más aleatoriamente coincides, acaban siendo con los que más guay. Con estas igual, con Jairo, con Muchachito, no sé. Se da como casualmente ese tipo de encuentros que, al final, acabas forjando una relación muy guay. Y David se sumó a la canción, pero de una, como dicen los chavales, y muy guay, muy guay.
Normalmente, me da mucha vergüenza pedirle a alguien que se sume a colaborar con nosotros, pero, en el caso de David, teníamos mucha confianza y mucho trato y sí que me salió bastante natural y súper guay. Aceptó al momento, escribió su parte de la letra, que tiene una de las mejores fases del disco para mí, que es la de “Siete notas, siete dolores”. Yo me estaba rompiendo la cabeza en plan, «joder, ¿por qué no se me ocurrió a mí esa frase?». Está guapísima.
¿Por qué la versión de ‘Maldita sea mi suerte’, de Los Suaves?
C: Cosa de María también. Dijo 2o se pone o no toco».
M: Una vez estaba en el Bershka, vi una camiseta de Los Suaves y dije, «ay me mola el logo…» (risas). Es broma.
N: Ya la hacíamos. Fue también una de esas canciones, tanto ‘Maldita sea mi suerte’ como ‘Contigo’, que es otra del disco que ya hacíamos en directo, y nos dimos cuenta a la hora de grabarlas de lo mal que nos salían en directo, pero una cosa que no te puedes imaginar, o sea.
C: Fallos graves. Fallos graves, fallos de «necesitas mejorar». Jaco nos preguntó si siempre lo habíamos hecho así.
N: Quedan muy, muy guay los arreglos de guitarra que mete ahí Jaco en plan The Hellacopters, que tienen el rollo de rock escandinavo que es tan genial. Y, de hecho, a la hora de mirarlo para el directo, estábamos ensayando en el estudio y como que llegábamos con los deberes hechos. Lo hicimos más simple para el directo. Lo que falta no es por decisión creativa, es que no sabemos cómo se hace (risas). Básicamente, es que hay toques de producción de guitarra de Jaco, que son superguays. Yo creo que en ‘[Maldita sea] mi suerte’ se nota mucho y queda muy bien.
¿Qué papel ha jugado el ruido del que venimos hablando todo el rato como elemento narrativo en las letras?
N: Iba a decir que a Clara y María les hace gracia. Creo que no es gracia, igual no, pero creo que es gracia porque ven desde dentro como es, pues un poco mi cabeza en el día a día, que es una cosa… Así como, de repente, puedo estar viendo un vídeo de top mejores juegos de la WWE y, de repente, es una canción de Dover que me acabo de acordar, y un vídeo de cómo toca la guitarra el de Larsson y, ahora, un vídeo de caídas graciosas de señores.
Eso en 5 minutos, claro, y, entonces, como que a mí me parece que es lo normal, lo que hace todo el mundo, pero luego las veo a ellas y viven mucho más de chill. Entonces, cómo no van a salir las letras de loco perdido y cómo no voy a decir siempre “no esta guitarra un poco más alta, pues más distorsión, pues más tal”. Mi cerebro es así todo el rato, con ruidos y colores. Entonces, creo que eso se traduce mentalmente en las letras. Ya son caóticas de por sí, que pegan con el estilo musical.
M: También por eso gritas, para que te escuches más que tus propios pensamientos.
N: Eso es. Si fuese más calmado el rollo, me pongo físicamente mal. A veces vamos en el coche y ponemos Clairo o algo así, que le mola a María.
M: El otro día aguantó el disco entero.
C: ¡Pero sudando! En casi la última canción dijo “ay, este órgano me gusta mucho”.
N: Sí, hubo una canción que me gustó mucho, pero las demás eran demasiado tranquilas. Pensaba en si nadie iba a gritar, qué estaba pasando aquí. Pero me pasa de verdad, los rollos así chill me ponen físicamente mal.
C: Al revés que a mí.
¿Y si tuvieseis que coger una canción del álbum como himno de una revolución?
C: ‘Ontes fun moi malo’, igual.
N: Yo diría que la intro, porque es la que tiene, es la que tiene más rollo, así como de película de vaqueros, de que parece que se está armando una criminal, un tiroteo terrible. Pero realmente escogería ‘Actitud’, de mariagrep, que no está en nuestro disco, pero podría estar. Es que claro, María tiene su proyecto solitario, que está muy guapo.
Yéndonos más a tema letra, ¿qué papel juega el gallego?
N: El papel de que al final, pues que yo hablo gallego en mi día a día. Escribo en gallego porque creo que no tendría sentido hacerlo de otra forma. Creo que es importante que la gente escriba en el idioma que maneja.
¿Crees que si escribieras en castellano no transmitirías lo mismo?
N: Ni de coña. Ya tengo la CPU muy, muy, muy saturada cuando tengo que hablar en castellano, tengo que estar como todo el rato pensando. No sé construir frases con sentido y tal. No tendría sentido. Hay peña que es más bilingüe que yo, entonces allá cada uno, pero en mi caso es que no tiene sentido.
Para cerrar. De cara a lo que pudiese ser un próximo proyecto. ¿Si tuvieseis que crear un instrumento, cómo sería y qué sonido produciría?
N: Mira, yo ya te contesto al toque. En mi caso, que soy una persona muy preocupada y con mucha angustia y que anticipo mucho el mal en el futuro, el instrumento que crearía. si fuese capaz. sería un instrumento que produjese el sonido de María diciendo “no, no lo dejo aún, no lo dejo aún en el grupo chicos”, punto. Porque el próximo digo yo, espérate, espérate que está María a ver cuánto aguanta. Está saturada de andar por ahí tocando y ya nos está previniendo…
M: Yo voy avisando, pero igual no pasa pronto.
N: El sonido que a mí me tranquilizaría sería María diciendo “vamos, sin fallo, sin fallo”.
C: Seguimos, seguimos.
(Risas)
M: (Cantando) Cómo me gusta estar en el grupo, no lo voy a dejar nuuuuuuncaaaaaaa.
N: Ese, ese sería mi sonido.
C: El mío, alguno que produjese como ondas.
M: ¡Un cuenco tibetano gigante!
C: Sí, así con vibración. Sería una pesadilla para Nuno, pero, para nosotras, una pasada. Muy portátil, pequeñito pero intenso.
N: ¡Ay, perdona! Yo también quiero uno de cuando te llega una transferencia a Open Bank, ese sonido de cliiiinnnn. Ay eso. Monedas cayendo, clin, clin, clin, clin, clin. Ese me gusta mucho a mí, es el mejor.
(Risas)
Pues muchísimas gracias por este ratito de risas. Nos vemos pronto, estaremos atentos a vuestras andadas.
C: ¡Muchas gracias!

Lucía Poveda
Redacción