Zahara en Gijón. / Oscar Lafox Fotógrafo

 

El dúo catalán estrenaron show en la sala Razzmatazz, abriendo por todo lo alto el festival de salas Curtcircuit

 

Lo que nació como una broma entre dos amigos, Tania Lozano y Víctor F. Clares, que no lo separe el hombre. Abanderados del humor y la fiesta suprema, son creadores de himnos, movilizadores de masas y los responsables de un sold out fulminante el pasado sábado en la Razz.

Tras el calentamiento del público, gracias al espectáculo previo de FUTURACHICAPOP, una alarma nos avisó del inicio del concierto de unas superLadillas, que aparecieron con su capa y los superpoderes de encandilarnos a todas. No faltaron las pelucas, los disfraces y las diademas cantosas de los asistentes para acabar de vestir la fiesta-karaoke con los coros imposibles que montaron de principio a fin.

Empezaron con el reciente single ‘Madre mía el asco que me das’, pero también repasaron temas de su álbum Estado del malestar, como ’Princesas’, que anunciaron con el grito político «nos gustan las morcillas de sangre roja y no de sangre azul».

 

 

Se quitaron la capa de justicieras para ser unas Ladillas mortales con la canción ‘¡Qué Ladilla!’, que presenta su último recopilatorio Costumbrismo mágico.

Tania y Victor aparecieron con un traje de luces (literal) muy Ojete (Calor) para bailar un vals antes de hacer homenaje a las tiendas de barrio, abriendo la bolsa inmensa de pañuelos, condones, compresas, papel de liar y caramelos que habían comprado en ‘Chucherías Mari’ y que lanzaron al público.

También aprovecharon para dedicar a sus madres, que estaban en el concierto, pero también a todas las tías, primas, abuelas y mujeres la canción ‘La Puta (M) ama’, que cumple esa amenaza tan de madre, de coger la puerta e irse.

Fue un show muy reivindicativo, en contra del trabajo precario con ‘Todos los días lo mismo’ o de la gordofobia y la crítica de los cuerpos ajenos con ‘Cambiome el cuerpo’, en la que Víctor apareció con un disfraz inflable de super cerdo y bajó al público esperando ser paseado por la sala a brazos de la audiencia, pero fue absorbido y no llegó muy lejos.

En este estreno tan especial las Ladillas no estuvieron solas: cantaron ‘A un metro y medio de ti’ con Queralt lahoz, ‘Conchi coach’ con Las Verdunch, Karmele y Lydia trajeron su ‘Final Feliz’ versionando el One Kiss de Dua Lipa, Ruïnosa i les strippers de Rahola presentaron su single ‘ETS’ y con Habla de mi en presente compartieron su colaboración ‘Poliamor’, que acabó con el grupo arrodillado ante las Ladillas para pedir formalmente que toquen con ellos el 18 de mayo en la Sala Apolo.

 

 

La performance fue en aumento, con los inflables locos, serpentinas y confeti que vistieron el himno ‘Macaulay Culkin’, las bailarinas de voguing en ’Cerrada’, la misa de ‘Criando malvas’ o los chupitos que servían a cada lado del escenario con ‘Bebo (de bar en peor)’, porque como ellas, que son más de bar que de montaña dijeron, «todo poder conlleva una gran responsabilidad y el de Las Ladillas es salvar las fiestas».

No podían faltar los lásers para acompañar el makineo de ‘Encarni encarnae’ que empalmó con un mash up de canciones poligoneras de los noventa llevando al clímax imbatible del ‘Duro de pelar’ de Rebeca.

Como no podía ser de otra manera, cerraron con ’Kitt y los coches del pasado’, dedicada a los José Mari y Mariví que hicieron que hoy todos seamos un poco más libres.

Vivimos un show apoteósico preparado al detalle para divertir, reivindicar y sobre todo pasarlo muy ladilla.

 

Sònia S.

Sònia S.

Redacción