La banda sonora del sábado en el Festival Cruïlla fue protagonizada por Ramon Mirabet y los excepcionales músicos que lo acompañan

Con una puntualidad británica, quizás por las influencias de sus tiempos en Brighton, el espectáculo empezaba en la Anella Olímpica de Barcelona con «Hard Sun», una versión de la canción de Eddie Vedder; pero no fue hasta que pasamos por «Come As You Are», «Shake it Just Like That», «Begin Again» y «Riptide» que Ramon cogió confianza para saludarnos.

“Este concierto es diferente pero con la magia de siempre”. Después de seis meses sin tocar, confiesa que se encuentra algo nervioso, la gente ha salido de sus casas, después de la que ha caído, para verlos, y ¡no es para menos!

El siguiente tema, «See Better Man», lo escribió en 2018 pensando que explicaba algo que vivía en el momento. Aunque normalmente no se autoescucha, mientras subía al concierto en coche con la canción de fondo se dio cuenta de que habla de algo que está viviendo ahora mismo. ¿Quién iba a decirle en su momento que escribiría sobre el futuro?

Sonaron canciones de su primer álbum HappyDays como «Liberation» con el trombón de Josep Tutusaus como protagonista, «HappyDays» que da nombre al disco, acompañado del violín de Ana Fernández que nos dejó tan mudos que hasta susurró “¿se oye?” mientras cantaba. Y por fin llegó «Carpe Diem», el tema rompehielo que Ramón necesitaba tocar.

Después de contarnos las peripecias de cómo se coló en su primer festival, explicó que en el segundo fue para tocar. Una vez allí vio un escenario enorme y dijo «ah, bueno vale no está mal» cuando en realidad ellos tocaban en una mini tarima. Después tocaba Suede, y estaba más pendiente de ellos que de lo que estaba haciendo. Estuvo muy nervioso hasta que tocó la canción «Carpe Diem» que se convirtió en su amuleto cuando una chica se levantó del césped para bailar y el resto del público la siguió; “ese concierto fue alucinante”, explicó Mirabet.

No dejó de agradecer repetidamente a la organización del Festival Cruïlla, por su soporte y por creer en grupos emergentes. Mes y medio después de que Ramon sacara el disco lo llamaron para darle la oportunidad. Empezó en esa tarima, a los dos años pasó a un escenario más grande y en 2018 pudo tocar delante de 20.000 personas.

Llegó el momento de «The Forest», una de sus canciones favoritas pero que no suele tocar en los directos. Se abrazó a sus dos coristas y a capella, enfocados a un mismo micrófono nos regalaron un delicioso «Man Next Door» sincronizando a la perfección sus tres voces sin ningún instrumento que les sostuviera.

“Conducir no se olvida nunca, pero las letras… Suerte que las letras son en inglés porque cada vez que hago alguna colaboración de canciones míticas en catalán o castellano la lío” – confesó Ramon entre risas.

En otros conciertos, cuando han tocado «Wake up» lo hacen bajando al público, pero esta vez lamentablemente no podían. De todos modos, quieren sentirnos cerca, que cantemos y para podernos escuchar se quita el pinganillo y nos invita a abrazarnos a los nuestros, ya que ellos no pueden hacerlo. Los asistentes respondieron a la petición con el entusiasmo de los que llevamos mucho tiempo deseando volver a disfrutar de la música en directo.

Con «Magic» y «Home is Where The Heart is», el finalista del OT francés Nouvelle Star consiguió que los asistentes no volvieran a retomar sus asientos, saltaran y bailaran dándolo todo hasta el final. La cercanía que nos hizo sentir, aunque estuvieramos inmersos en un distanciamiento social estricto, hizo que nos olvidáramos por un instante de todo lo que pasaba fuera del recinto.

Cuando Ramon era adolescente vivía en Sitges, y cada 15 días cambiaba el grupo de guiris y con ello una nueva historia de amor surgía. Era muy tímido, por lo que hasta el último día no se lanzaba, se daba cuenta que al día siguiente ese alguien especial se iría y que no había aprovechado más la ocasión por tonto. Lo mismo pasa con los conciertos, al principio está nervioso, cuando está a tope llega el final y se da cuenta de que lo podría haber disfrutado des del principio.

Con el consejo de darlo todo desde el primer momento, que así las cosas salen mejor, intuimos que se acerca el final del evento, no sin antes trasladarnos mediterráneamente al verano de «Those Little Things» y «Midsummer Night» como clausura de una mágica noche en un mágico lugar.

Sònia Sáez

Sònia Sáez

Redacción