Jay Jay Johanson presentó en Madrid su último trabajo “Opium

Jay Jay Johanson regresaba a Madrid con su nuevo trabajo “Opium” y, lo que es más impresionante, 20 años de carrera loable, pausada y con una autenticidad discográfica que sostiene con impoluta presencia sobre cualquier tipo de escenario.

Se presentó en la capital junto a su inseparable Erik Jansson a los teclados/programaciones y Magnus Frykberg a la batería. Obviamente el repaso a su último disco era obligado pero no tuvo reparo en repasar su amplia discografía mientras se proyectaban piezas del videoclip de su tema  “Moonshine”, que fuera primer single de “Opium” ante de “NDE”.

Erik Jay Jay Johanson Madrid

Erik Jansson

La enjuta figura de Johanson, la simplicidad de su vestimenta y su obra monocroma crean una atmósfera atrayente de la que es difícil escapar. Más si cabe cuando interpreta de manera impoluta temas como la preciosa “Far Away” o la versión del tema de The Knife “Marble House”. Alguna vez se dejó llevar paseando por el escenario y contoneando de manera sutil su figura pero cuando se acercaba al micrófono y sus brazos sobrepasaban su cabeza, aumentando su envergadura de manera exponencial, aquella ternura se transformaba en la estremecedora imagen de un ser cuasi marciano

Con una tesitura de voz sin grandes registros pero con potente personalidad dejó flotando en el aire del Ochoymedio Club “On the other side” incluida en su álbum “Spellbound”(2011), de donde también rescató “Driftwood”, un tema que interpretó con la única ayuda de una pequeña máquina de acordes que manejaba con su mano.

Jay Jay Johanson Madrid

Jay Jay Johanson

La imagen de Jay Jay ha ido variando durante estos veinte años de carrera: del andrógino con pelos de colores al coletas estilo Pablo Iglesias; pero ahora se nos presenta con su lacio pelo dorado, marcando entradas propias de la edad y una sonrisa de madre complaciente, cálida con mirada orgullosa cuando escucha a su público corear “Belive in us”; sin duda uno de los momentos de la noche junto a la emocionante interpretación de  “She’s mine but I’m not hers”, ambas de su disco “Tatto” (1998).

Tras una hora y media de concierto y con veinte canciones en el zurrón se despidió del público madrileño estrechando la mano a los de las primeras filas y con promesas de regreso. Si podemos hablar de un crooner europeo quizá sea la viva imagen de Jay pero al fin y al cabo es todo tan sueco…