No hace falta centrarse en ritmos latinos (pop Pitbullero, reggaeton o electrónica) para comprobar que, en ocasiones, a los compositores se les va la mano con su posición dominante.

Tampoco es necesario recurrir a los videoclips donde los coches caros, las mujeres semidesnudas y mucho dinero de por medio son el eje central. Canciones de hoy, ayer y siempre que seguro hemos escuchado y bailado y no necesariamente acompañadas de un juego de caderas digno del mejor dembow dominicano.

Los tres: Hey, hey, hey.

Los primeros segundos de este videoclip ya dan bastante repelús. Para más inri, va protagonizado por Luis Tosar. Sí, el actor de Celda 211 al que bien podrían haber dejado encerrado allí por la eternidad. Al menos, hubiera ahorrado algún que otro disgusto y/o arcada por su participación en el clip. La canción, para aquellos que prefiráis no darle al play, trata de un hombre despechado que mata a su pareja porque ésta se va con otro. Mejor matarla que admitir que eres un don Nadie, claro.

Querido Tosar: ni tu posición de persona compasiva y misericordiosa en El lápiz del carpintero te salva de ésta.

The Beatles: Run for your life

Que la imagen de paz y amor del inicio de este vídeo no os lleve a equívoco. “El terror de las nenas” de los años 60 encarnado en este grupo también tuvo sus ¿deslices? en la composición de letras. Total, si los iban a recibir entre gritos y desmayos en cualquier aeropuerto, ¿no? Sigue la tónica de la anterior: la mujer como posesión que no puede decidir con quién tener una relación en esta vida, porque es mujer y las mujeres, bueno, mujeres son.

“Well I’d rather see you dead, little girl
Than to be with another man”

(Preferiría verte muerta, nena, que con otro hombre). En fin.

Los Ronaldos: sí, sí

Sí, sí que Coque Malla antes de subirse al escenario rodeado de mujeres y dedicarles una gira llevaba por bandera la imagen de la fémina como objeto. Y no un objeto cualquiera, sino un objeto al que pegar y violar. Así dice la letra que envidiaría el mejor músico por el gusto refinado, la composición esmerada y el sentimiento que brota de ella.

“Tendría que besarte, desnudarte, pegarte y luego violarte hasta que digas sí, hasta que digas sí […]

Mírame el ojo derecho, niña, y dime que ves en él, seguro que hay ansia y fuego, muchas pagarían por él.”

Además de no tener sentido alguno, lo remata con un qué guapo soy, qué tipo tengo sin que se le caigan los anillos. Ni la cara de vergüenza. Luego intentaba arreglarlo con un “no puedo vivir sin ti”.

Guns n’ Roses: Used to love her

Al leer el título se estremece el corazón, ¿no? Parece salir de un pobre melenudo abandonado en los terrenos del amor, vagando solo, navegando en las profundidades de un océano de incertidumbre y desolación. Hasta que viene y lo remata así:

“I used to love her, but I had to kill her
I had to put her
Six feet under
And I can still hear her complain”

Los Planetas: algunos amigos

Los granadinos a veces delegan la ardua labor de titular sus canciones en el generador aleatorio de nombres de ponencias y pasa lo que pasa: nos volvemos a confundir con su intención. Si el título era de verdad lo que ellos querían expresar, ahí va un aviso: amigos de esos es mejor tenerlos lejos. Y si no, leed la letrilla que emocionó a Spielberg.

“Te puedo arrastrar del pelo hasta la calle
y tú puedes gritar.
Y me puedes suplicar
y rezar para que pare,
pero la verdad
no creo que esta sea tu tarde”.

Hasta aquí la selección de canciones de la carpeta “soy machista y lo sabes”. Como siempre, si consideráis que existe –por desgracia- algún tema que bien sus autores podrían haberse metido por el…  pensado un par de veces antes de cantarlo, podréis hacerlo en nuestras redes sociales o en comentarios en ésta, vuestra web.