Henko

Foto: X de Dolores O’Riordan

 

Homenajeamos la vida de una artista que ha puesto banda sonora a los tesoros de nuestra memoria

 

Era una tarde fría la del 15 de enero de 2018 y yo acababa de bajar del autobús que me llevaba de mi pueblo a Valencia. Había quedado en el bar de siempre, con mis amigos de siempre, a hacer lo de siempre: beber un par de cervezas aguadas, hablar de lo que por entonces creíamos el centro de nuestras vidas, y luego coger el último autobús a casa. Creo que me enteré de la noticia a través de Twitter. Me quedé parada en medio de la calle. Nos dejaba a la temprana edad de 46 años Dolores O’Riordan.

Siempre nos choca cuando alguien se va a una edad injusta y, sobre todo, cuando ese alguien es una figura tan importante para la cultura pop. Como millones de personas en el mundo, no solo noté esa tristeza propia de la muerte física, si no una pena que me venía de más allá, de distintos momentos y lugares de mi infancia en los que Dolores había puesto su voz como banda sonora.

Lo primero que hice fue llamar a mi padre. Él era quien había seleccionado, ya sea consciente o inconscientemente, todos esos discos que funcionarían como cápsulas de memoria para mí una vez pasara la estúpida época de rechazar los gustos musicales de mis padres y escuchar Extremoduro.

Y ahí sigue estando a pesar de que ella se haya marchado.

A pesar de que la vida cambie de todas las formas posibles, ella sigue ahí.

Los Cranberries eran el grupo favorito de mi padre. Recuerdo como siempre me decía orgulloso que la cantante se llamaba Dolores, como si fuera un triunfo para España y, sobre todo, para él a título personal, que una cantante tan reconocida a nivel internacional tuviera un nombre tan español. Alababa su música y sobre todo su voz. Me decía «escucha, escucha» y yo escuchaba, pero de la forma que escuchan los niños, con cierta ligereza. Casi siento que me he sabido las canciones de los Cranberries toda la vida, aunque no fue hasta que empecé a aprender inglés y las palabras dejaron de ser sonidos melódicos para tener un significado real detrás, que comprendí un poco más el porqué de ser los favoritos de mi padre. Aunque lo bonito de la música es que tampoco hace falta entenderla para sentirla. Mi padre se enteró por mí en esa llamada. En cierta forma me alivió ser yo quien se lo dijera.

Hay una conexión que se crea con tus artistas favoritos que refleja una ilusión mental en la que casi parece que los conozcamos, que nos conozcan, y que el entendimiento sea mutuo. ¿Cómo puede no doler que fallezca quien ha cantado en esos meses tan duros después de la ruptura con aquella chica? Ya no te acuerdas del apellido de ella, pero las canciones te siguen transportando ahí. Esos trayectos en coche infinitos con discos como ‘No Need To Argue’ de fondo, yo imaginando millones de cosas que sucedían en las autopistas a través de la ventanilla, mi hermana cantando las canciones sin fallar ni una sola nota, mi madre mirando la siguiente parada y preparando la próxima ruta turística, y mi padre conduciendo y escuchando sus canciones favoritas. Burbujas de recuerdos que se mantienen en esas canciones que seguirán con nosotros hasta que también nosotros nos vayamos.

 

¿Qué somos si no somos nuestros propios recuerdos? De esta forma Dolores O’Riordan no fue únicamente una de las artistas más relevantes de la década de los noventa que tuvo la mala suerte de dejarnos antes de tiempo, sino parte también de cada uno de nosotros. El recuerdo de ese primer cassette que te regalaron tus padres, momentos con gente que siguió su vida por otros caminos, viajes en coche por tierras nuevas que ya son viejas, o tomar el camino más largo a un destino para poder escucharlos más rato. Esto último hice al acabar la llamada con mi padre. Sabía que mis amigos podían esperar, yo necesitaba escuchar la voz de Dolores una vez más. Y ahí sigue estando a pesar de que ella se haya marchado, igual de sedosa que siempre, imperturbable al tiempo y, sobre todo, cargada de recuerdos. A pesar de que la vida cambie de todas las formas posibles, ella sigue ahí.

 

 

IG de Alba Pla: @alpl0mo

 

Alba Pla Molero

Alba Pla Molero

Redacción