Zahara en Gijón. / Oscar Lafox Fotógrafo
El grupo catalán cierra su gira Ritual 2022 en Barcelona, dentro de los conciertos del Cruïlla de Tardor

 

Tras varios meses por diferentes ciudades españolas y latinoamericanas, Dorian culminó su tour pasando por Madrid y, como no podía ser de otra manera, su Barcelona natal.

Con un juego de luces y audiovisuales intergalácticos, la banda inició su último directo, lleno de sorpresas y emoción, especialmente por cerrar en casa, cosa que hacía mucho tiempo que no hacían y confesaron que para ellos era muy gratificante.

Marc anunció que habían preparado el mejor repertorio de la carrera del grupo y llegaron dispuestos a crear la magia propia de las noches especiales.

Ya desde un principio desplegaron la furia electrónica de ‘Mundo perdido’ y cargaron los cañones de confeti desde ‘La isla’, que fue la segunda canción que interpretaron. Repasaron canciones de su último disco, como ‘Dos vidas’, ‘No dejes que pase el tiempo’, ‘Libre’ o ‘Tornado’.

 

 

‘Ritual’ es un álbum repleto de canciones reivindicativas, como ‘Lento’, que dedicaron a aquellas personas que han dado la vida por los derechos civiles, nos han enseñado a pensar y han luchado por nuestras libertades, en contra de los tres grandes monstruos de nuestra sociedad; el machismo, el racismo y la homofobia. También homenajearon con ‘Techos de cristal’ a mujeres y hombres de la sala que entendieran que el feminismo es el verdadero motor de cambio del siglo XXI.

La primera de las sorpresas fue la aparición de Alizzz, interpretando ‘Los amigos que perdí’. Tampoco faltaron temas de sus anteriores trabajos, como ‘Hasta que caiga el sol’, ‘Noches blancas’, ‘Duele’, ‘Paraísos artificiales’ o ‘Verte amanecer’.

 

 

La noche de ‘Vicios y defectos’ fue la condición, soñamos despacio y vivimos deprisa con ‘Señales’, caminamos a oscuras por las calles de ‘La mañana herida’ y el confeti reapareció con el himno ‘A cualquier otra parte’, canción que 15 años después sigue removiendo el público como el primer día.

Marc recitó ‘Arrecife’ a pelo, como si fuera un poeta trovador y “la comandanta Belly”, tal y como la presentó el cantante, con el resto de la banda pusieron en marcha la música de baile a través de los destellos del Funky ochentero de ‘Dual’.

Hicieron la pausa de rigor para volver con una sorpresa doble: Sergio Acosta, guitarrista de la banda mejicana Zoe, y la artista Suu, con quien han colaborado en el último disco y han hecho juntos la canción en catalán ‘Universal’, que cierra Ritual.

 

 

Nos propusieron un “último vals”, y como antes de la tormenta viene la calma, creamos un bosque de luz con las luces de los móviles, que vistieron el dueto entre los Dorian y el público que coreó a todo pulmón ‘La tormenta de arena’, dejando el hype por las nubes y preparando el terreno para el chute de ‘Energía rara’, que cerró el festivalón que allí se vivió.

Sònia Sáez

Sònia Sáez

Redacción