Love of lesbian cruilla
 

El pasado 22 de julio el grupo catalán cerró el listado de los conciertos de verano programados por el Cruïlla en el Poble Espanyol de Barcelona

Solo Love of Lesbian podía reunir a gran parte de la comunidad lesbiana un caluroso viernes de julio en Barcelona, cuando lo habitual es que la ciudad condal se encuentre desértica ante el éxodo veraniego hacia la Costa Brava. Pero LoL volvía a casa y un público muy preparado que venía estudiado, los acogió con los brazos abiertos y se entregaron a la causa desde los primeros acordes.

La banda acaba de volver de su gira internacional, que ha pasado por México, Londres, Berlín, París, hasta incluso Sacramento, Los Ángeles, San Francisco o el Central Park de Nueva York, y antes de continuar con la infinidad de conciertos que tienen programados por todo el mundo, han hecho una paradita por casa para cargar pilas.

Unas imágenes de nubes nos acompañaron durante el esperado trayecto de ‘Viaje épico hacia la nada’ a través del antisistema solar de ‘Cosmos’, ‘Los irrompibles’, ‘Sesenta memorias perdidas’ o ‘El sur’, tema en el que participa Bunbury invocando a la Santa Cruz, y que fue la última colaboración del cantante antes del anuncio de su retirada de los escenarios.

También estuvo presente ‘El Poeta Halley’ y los versos de Joan Manuel Serrat, así como ‘Bajo el volcán’, ‘Cuando no me ves’ o la subida de nivel de ‘Incapacidad Moral Transitoria’.

Nos convencieron en ‘Belice’, tuvimos un reencuentro inesperado en noche azul con ‘Oniria e insomnia’, celebramos la gente que lo hace fácil con un ‘Manifiesto delirista’ y no tuvimos fondo con ‘Algunas plantas’, tanto que hasta Santi confesó que había sido más intenso que una clase de cardio.

Demostrando esa amabilidad que predican, fueron muy generosos y tocaron canciones que han tocado millones de veces, pero saben lo felices que nos hacen a los seguidores más nostálgicos. Como no podía ser de otra forma, nos regalaron un recopilatorio de esos temas que siguen pinzándonos el estómago y todavía nos ablandan el corazón después de tanto tiempo. Obviamente no podían faltar las ‘Noches reversibles’, ‘1999’, ‘Incendios de nieve’, ‘Club de fans de John boy’ o ‘Allí donde solíamos gritar’, todo ello antes de cerrar con la leyenda del indomable ‘Planeador’, acompañado de unas imágenes de fuegos artificiales a modo de un fin de fiesta con el que el público insaciable no estuvo conforme.

Más de dos horas de concierto que cumplieron el objetivo de una banda que lo dio todo, reivindicando los conciertos también fuera de los festivales, y que no pudo disimular la felicidad que les generaba vernos de nuevo ahí: riendo, llorando, bailando y saltando, dejando nuestros problemas aparcados fuera de las murallas de cartón piedra.

Un espectáculo que se nos hizo corto, pero nos fuimos con la promesa de volvernos a ver con la familia Cruïlla en 2023.

Sònia Sáez

Sònia Sáez

Redacción