Zahara en Gijón. / Oscar Lafox Fotógrafo
 

El Festival Cruïlla, que ha tenido lugar del 6 al 9 de Julio en el Fórum de Barcelona, ha concluido su duodécima edición con un cartel que ha atraído a un público de lo más diverso.

El evento suele apostar por un amplio abanico de variedades musicales, pero esta vez ha ampliado con creces su capacidad de llegar a aficionados de todas las edades y gustos musicales, desde rap, música latina, folk local, rock nacional o indie internacional, sin pasar por alto las bandas finalistas del Benidorm Fest: Varry Brava, Tanxugueiras y Rigoberta Bandini.

Totekin, Residente, Molotov y Stay Homas son algunos de los cabezas de cartel que abrieron los primeros días de festival.

El viernes fue el día más potente para los amantes del new wave de los ‘Wild boys’ de Duran Duran, los roqueros más nostálgicos de The White Stripes y los acordes vertiginosos de la guitarra de Jack White o del grupo británico indie por excelencia Editors, que se dejaron la piel en el escenario, recorriendo éxitos de siempre como ‘Papillon’, ‘Bones’, ‘The Racing Rats’ o ‘Magazine’, y compartieron los nuevos sencillos ‘Heart Attack’ y ‘Karma Climb’ del álbum ‘EBM’ que sacarán a finales de septiembre.

También tuvieron cabida grupos más jóvenes, como Ocata, que inauguró la carpa de conciertos de pequeño formato del festival, por donde pasaron The Tyets o Joe Crepúsculo, que completó el aforo en tiempo récord con su ‘Trovador Tecno’.

El calor y la solana no impidió que los fans de Elefantes se dejaran llevar por la pandereta de ‘Que yo no lo sabía’ o las castañuelas que acompañaron ‘Se me va’, entre otros temas como los míticos ‘Duele’, ‘Azul’ o la versión del ‘Te quiero’ de Perales, así como el nuevo single ‘Mañana’ que la banda ha lanzado recientemente.

Delafé le dio gas y demostró que esto no se para, acompañado de Helena Miquel (aka las Flores Azules), que confesó estar temblando de la emoción al cantar su último sencillo ‘Aquí Ahora’. No faltó ‘Lo más bonito’, la oda al verano del ‘1984’, la nostalgia de ‘Mixtape’ o clásicos como ‘La Juani’, ‘El indio’, ‘Enero en la playa’ o ‘Espíritu santo’.

Por su parte, una Zahara más liberada que nunca vino a divertirse con su versión más electrónica de la puta rave, llena de coreografías imposibles, juego de luces y contrastes musicales con remixes incluidos de Britney Spears y de sus últimos temas ‘Dolores’, ‘Merichane’, ‘Taylor’ o el hitazo ‘Berlín U5’, que no dejó indiferente a los presentes.

Sin duda, uno de los conciertos más multitudinarios del festival fue el de Rigoberta Bandini, que hizo un recorrido por sus temas y singles, desde un ‘Ay Mamá’ con outfit estilo eurovisivo hasta la versión génesis de la misma ‘Todas las Mamás’, pasando por ‘Julio Iglesias’, ‘Todos mis amantes’ o la canción veraniega a modo de cumbia ‘A ver qué pasa’. Con ‘Perra’ el público se desbocó, pero la gran sorpresa fue el tema ‘Así bailaba’, que contó con la aparición estelar de Amaia, «la atropellada y la retirada«, bromeó Rigo, que recientemente anunció su retirada de los escenarios. Como no podía ser de otra manera, ‘Too many drugs’ fue el colofón final para un espectáculo mayúsculo.

 

Dancetería, la iniciativa que ha unido a Miss Cafeína y Varry Brava, juntó a infinidad de personas que lo dieron todo ante tremenda selección, que incluyó ‘Ácido’, ‘Venimos’ o ‘Mira como vuelo’ de los primeros, así como ‘Satánica’, ‘No gires’ o la aclamada ‘Raffaella’ de la segunda banda.

Una de las actuaciones más impresionantes fue sin duda el paso de los legendarios Hot Chip por el Cruïlla. Con una puesta de escena variopinta, movilizó a las masas de última hora con su musicote festivalero. Arrastran con ellos una experiencia de más de dos décadas, pero los años no pasan por ellos ni por temas como ‘Down’, ‘Melody of Love’, ‘Ready for the floor’ o ‘Over and over’.

Depedro abrió la jornada del sábado con un concierto sublime y cercano, en el que no faltaron temas como ‘Te sigo soñando’ o la cumbia agarrada ‘El pescador’, que tocaron fuera del escenario, mezclados con el público.

La jornada destacó por la salsa, la bachata o el merengue del mítico Juan Luis Guerra, que montó junto a su banda 4.40 una macropista de baile abarrotada, con confeti, bengalas, cañones de humo y hitazos como ‘Rosalía’, ‘Frío frío’ o ‘La bilirrubina’. La fiesta latina continuó con Rubén Blades y su ‘Pedro Navaja’, que protagonizaron el concierto más largo del festival.

Un Joan Dausà dicharachero trajo al Cruïlla su juego del pulsador para intercalar canciones random y amenizar su repertorio, «que empieza corta venas y se acaba animado«, bromeó el artista. No faltaron temas de su último álbum ‘Ho tenim tot’, y anteriores como ‘Caure no feia mal’, ‘Truca’m’ o ‘Reis del món’, la banda sonora de la película Barcelona nit d’estiu.

Rozalén trajo sus temas más reivindicativos, como ‘Yo no renuncio’, ‘Vivir’ o ‘Amiga’, su exaltación de la amistad a modo ranchera, y apostó por un concierto inclusivo, acompañada por su fiel intérprete de signos. El conocido grupo catalán Els Catarres compartieron canciones de su nuevo disco como ‘Honestament’ o ‘Haurà valgut la pena viure’, así como sus temas más icónicos y bailables ‘En peu de guerra’ o ‘Tokyo’.

Como parte del colofón, las Tanxugueiras trajeron sus cánticos más tradicionales de la Galicia profunda, acompañadas de sus panderetas, sus tules fucsias y su fusión vocal hilada a la perfección para trasladarnos a la foliada con ‘Terra’, y haciéndonos bailar con ‘Perfidia’, ‘Pano corado’ o ‘Averno’, tema en el que colaboran con Rayden. Las gallegas aprovecharon la ocasión para anunciar el lanzamiento de su próximo álbum ‘Diluvio’, que tendrá lugar el 29 de julio.

 

Sònia Sáez

Sònia Sáez

Redacción