Ramón Rodríguez
 

Hablamos con Ramón Rodríguez tras la publicación de ‘Así caen los días’

The New Raemon, Marc Clos y David Cordero han sacado un nuevo disco conjunto, ‘Así caen los días’, la segunda parte de una trilogía que empezó el año pasado con ‘A los que nazcan más tarde’. El trío se puso manos a la obra hace dos años, durante el confinamiento, y se ha llevado a cabo desde sus localizaciones, sin coincidir en persona.

Innovador a la vez que arriesgado, el grupo no solo ha salido airoso sino que han sacado nota en unos trabajos cargados de detalles a la vez que sencillos. Diez canciones que se unen a las diez del disco anterior, complementando y reforzando el propósito de su álbum previo a través de melodías intensas y letras cargadas de significado.

Hablamos con Ramón Rodríguez que nos cuenta todo sobre este último trabajo, los próximos proyectos, su larga trayectoria y evolución dentro del panorama musical.

Empecemos por el principio: ¿Cómo surge este trio de virtuosos?

Nosotros ya habíamos coincidido en algún estudio de grabación cuando hice el disco con Ricardo Lezón de McEnroe. Fue la primera vez que los tres estuvimos juntos, Marc y yo conocimos a David en el estudio La Mina de Raul Pérez en Sevilla. A partir de ahí fuimos coincidiendo en cosas, colaboré con David en los arreglos para mi disco ‘Coplas del Andar Torcido’, y a raíz de la colaboración y de la pandemia, donde estábamos todos encerrados en casa y aburridos, se me ocurrió proponerles a los dos hacer un disco a distancia. Y al final, ¡hemos hecho dos!

Este es el segundo disco junto a Marc Clos y David Cordero. ¿Podemos esperar en 2023 el cierre de la trilogía?

La verdad es que tenemos que hacer un tercero, pero hemos encadenado mucho estos dos y he intercalado con tres más con Madee (el tercero todavía no ha salido, probablemente lo hará el año que viene). Vamos, que he estado metido en cinco discos en dos años y también necesito un poco de aire. No creo que el tercer disco llegue tan pronto, tardará un poco más. Antes me gustaría hacer mi próximo disco en solitario, dedicarme una temporada a hacer solo «mis cosas» porque he estado dos años trabajando con dos grupos diferentes.

Ilustración de Paula Bonet.

Ilustración de Paula Bonet.

Ramon Rodríguez es miembro de Madee, y como The New Raemon tienes duetos con grandes voces como Zahara o Rocío Márquez. En ‘Lluvia y truenos’ fuiste de la mano de McEnroe y has repetido con Clos y Cordero ¿Cómo ha sido formar grupo con Marc y David?

A menudo hago este ejercicio de hacer algo con otras personas, de manera abiertamente colaborativa, para oxigenarme de mi propio proceso creativo y no estar tan centrado en mi propia historia. Cuando llevas un tiempo trabajando solo, como me pasa con los discos de The New Raemon, me ocupo prácticamente de todo, trabajo sobre las maquetas y se las paso a los músicos con todos los arreglos. Podría tocarlo yo pero me parece más ‘guay’ que vengan otros para que no sea tan aburrido para mí.

Siempre aprendes cuando trabajas con más músicos y al volver a lo tuyo lo haces ‘abriendo las ventanas desde otro lugar’. El objetivo para mí es hacer intercambio pero sobre todo pasármelo bien.

Me parece muy divertido ver cómo crece una cosa entre todos mientras nos lo vamos pasando de unos a otros. En cierto modo me pasa con Madee, donde hacemos arreglos a «modo tradicional», pero con David y Marc lo hacemos de una manera más extrema, porque cuando les envías un archivo quizás el que vuelve es otro, ¡lo transforman en otra cosa! Con ellos todo se manipula muchísimo y vemos hacia dónde va la canción a medida que todos vamos modificando estos audios, lo que es muy interesante.

¿Habéis tenido que hacer algún pacto o ceder en algún aspecto? Se comenta que era condición indiscutible que te entregaras a los teclados…

Sí, esto es una cosa que me sugirió David, sobre todo con el primer disco y que me pareció interesante, de manera que lo he continuado haciendo con este segundo disco. Me he dedicado a tocar el piano y a cantar, quizás hay una guitarra que he hecho yo en algún momento, pero todo dentro de un mundo minimalista. En el segundo disco no tuvimos tantas condiciones como en el primero, de hecho lo hicimos todavía más rápido que el otro.

En este caso algo que hicimos fue pasarnos una playlist colaborativa, y el nombre que salió para hacer este segundo disco fue Harold Budd. Escuchamos toda su discografía para coger ese ambiente y sonido tan particular que tiene. De alguna manera estamos haciendo un homenaje a este tipo de sonido que nos gusta mucho a los tres, a la vez que continuamos desarrollando el nuestro propio.

Habéis pasado de temas como ‘Cámara lenta’ o ‘La peor parte’ a ‘Ríe la primavera’ o ‘Florezca El Presente’. ¿Estamos ante un trabajo más optimista?

De hecho pienso que este disco es más pausado que el anterior, que quizás tenía momentos más atmosféricos o tenebrosos. Este todavía continúa siendo un poco cinematográfico, como el otro, porque tiene un punto como de banda sonora en algunos momentos, pero sí que queríamos que fuera más homogéneo en general. En el anterior, las mezclas y las propuestas en el diseño de sonido eran más osadas o alocadas, muy arriesgadas, porque había un par de canciones que no tenían base donde poder apoyar la voz y tenía que inventarme, lo que también para mí era un reto.

Este trabajo quizás es más humanista, más calmado de tono, aunque también hay imágenes fuertes en algunos momentos, pero siempre desde un lugar donde encontrar cierta esperanza o belleza, o esa era mi intención como letrista. En los últimos años pretendo explicar lo máximo en cuatro líneas. Pretendo que con dos imágenes se pueda percibir todo el concepto.

Son textos breves e intensos, de hecho hay mucha poesía en las letras y vemos esta evolución, tanto en las canciones de The New Raemon como en estos dos últimos discos.

De hecho, prácticamente el 95% de mis lecturas son poemarios de varios autores. Nunca me he considerado un poeta, nunca diría que soy un artista, simplemente practico la poesía. Soy escritor de canciones, ahora lo que intento hacer es juntar la música y el texto como si fuera un poema sonoro, pero sigo aprendiendo y estoy en constante evolución, en construcción, porque sigo buscando.

Vuestro primer album, ‘A los que nazcan más tarde’, se gestó en pleno confinamiento. ¿Os habéis desvirtualizado con ‘Así caen los días’?

No nos hemos visto en ningún momento. Sí que cuando íbamos a hacer el segundo disco organizamos una especie de reunión virtual con un vino para vernos un momento por la pantalla, pero trabajamos con un chat de WhatsApp: «Oye que te he enviado esto», «Vale, cuando vuelva del trabajo me pongo», y luego recibía lo que había trabajado uno, más completo o totalmente diferente. Lo hicimos así en dos semanas. Lo que me gusta de este proyecto es que está compuesto a tiempo real. Lo que escuchas está hecho tal cual salió. Dábamos por buena una canción por día, lo que es flipante, porque cuesta bastante hacer una canción.

Con el tercer disco, ¿tenéis intención de seguir la misma dinámica u os planteáis hacerlo presencialmente?

Yo echo de menos el contacto en persona, de manera que, cuando sea que hagamos el tercer disco, estaría muy bien ir todos a un estudio siete días, con ciertas ideas más o menos preparadas, haciendo lo mismo que estamos haciendo ahora, pero uno al lado del otro. Lo mismo pero de una manera más orgánica. Sí que hasta ahora lo hemos hecho de una forma muy misteriosa, pero ya lo hemos hecho dos veces y si lo hiciéramos presencial seguramente saldría otra cosa diferente.

¿Tenéis previsto encontraros los tres en los escenarios próximamente?

Habíamos pensado hacerlo como si fuera un espectáculo y girarlo por teatros. Pensaba en hablar con algún amigo dramaturgo, preparar escenografía y liturgia para que fuera un espectáculo que la gente pueda vivir en directo, y que a nivel visual y artístico ocurra algo más que la música. Todo esto es muy ambicioso y costoso, pero otro condicionante es que Marc está de gira con Love of Lesbian y David vive en Cádiz. Logísticamente se puede hacer, pero cuadrar fechas y organizarlo es un trabajazo.

Por mi parte además estoy tocando poquísimo, cada vez menos, también porque prefiero hacer menos cosas pero más a gusto. Llevo 30 años haciendo discos, he hecho 20 en total, y muchos conciertos, donde me lo he pasado muy bien pero también mal.

No tengo especial interés en tocar en festivales, prefiero hacer bolo para mi público, sean 400 o 20 personas, lo que quiero es poder conectar con cada una de ellas. Hace como dos años que no tocamos en Barcelona en directo, pero si recuerdo los dos últimos bolos que hice con la banda: uno en Madrid en Galileo Galilei y otro en Apolo 2, unos cuatro meses antes de la pandemia, y fue uno de los mejores bolos de mi vida como a The New Raemon: conseguir juntar todo el repertorio y que además todo el mundo esté contento.

Sònia Sáez

Sònia Sáez

Redacción