Después de un cambio de fecha que retrasó 20 días su esperado concierto, por fin pudimos disfrutar de Natalia Lacunza y dani en el escenario Vibra Mahou del Tomavistas Extra (no sin algún que otro obstáculo).

Nos recibió una tormenta y, durante el rato que tuvimos que esperar con miedo a que cancelaran el evento de nuevo, se notaban las ganas de los que siguen a Natalia desde que participó en la edición de 2018 de OT y las de los que la han descubierto por su trayectoria e inmersión en los rincones del pop urbano y el bedroom pop. Aunque diferentes, todos éramos iguales para la lluvia y todos estábamos esperando impacientes a poder quitarnos los chubasqueros que la organización del festival repartió.

El arcoíris abrió las puertas del recinto y entrar fue un golpe de realidad. Es el segundo concierto al que voy después de la cuarentena y todavía no me acostumbro a las mesas, los dos metros de distancia y el culo pegado a la silla durante todo el evento. Aunque sinceramente, para este concierto en concreto, creo que fue una muy buena manera de disfrutar de la música aterciopelada que nos ofrecieron las artistas de la noche.

Era evidente que la mayor parte de la audiencia había venido a ver a Natalia Lacunza, pero personalmente, yo tenía muchas ganas de ver a dani, la artista gallega que iba a presentar su álbum debut Veinte. Con los nervios a flor de piel y acompañada en todo momento por los vídeos de Silvia Coca, dani se presentó al teclado con “Dónde estás”, una de las canciones de más éxito de su álbum, creando una atmósfera envolvente y melancólica a la vez que rítmica, y que predecía el mood del resto de la actuación. Después de “Ojalá”, la artista se presentó muy ilusionada al público, como si fuera (y es que era) la primera vez que tocaba ante tanta gente.

Continuó con una de las canciones que, desde mi punto de vista, mejor representan la esencia del álbum, muy personal e introspectivo en el que recorre toda su vida. Con una base más psicodélica y con acordes surferos nos presentó “Fui yo” para dar paso a un cambio radical de atmósfera con lo que describió como “la parte íntima del concierto” al tocar en acústico “Como solía creer”.

Nos explica que esta canción habla sobre el tiempo que se nos escapa de las manos, otro tema que describe muy bien la naturaleza del álbum. Nos sorprendió con la versión más dulce jamás tocada de “Bizarre Love Triangle” de New Order y volvió a llamar a su banda para acabar por todo lo alto con los temas de más éxito del álbum, “Hoguera existencial”, “Lágrimas” y “Si te vas”, con los que consiguió que nos moviéramos en las sillas y nos dejó un dulce sabor de boca a pop hipnótico.

La protagonista de la noche para muchos era Natalia Lacunza. Tanto así, que cuando salió la banda y todos estábamos en silencio esperando a que la cantante hiciera su aparición en escena, se podían oír sollozos entre un público emocionado e impacientado.

Se notaba que, aunque también es una artista emergente, Natalia ya tiene un gran número de conciertos a la espalda y se desenvolvía con mucha soltura por el escenario, muy apoyada en todo momento por todas las miembros de su Tiny Band, formada por Ganges, María Lázaro, Luz Abril y Fatal Tiger. Comenzó la actuación con su verso más reconocible “Yo ya no quiero estar triste” (“A otro lado”) y continuó con otro tema de su último álbum, “Algo duele más”. Cantó también temas en los que ha colaborado con otros artistas, como “Llamas” de Pol Granch e incluso algunas versiones, como “Ya no te hago falta” de Sen Senra.

Tras un cambio de mood con “Ya te vas”, la artista nos dio la sorpresa que había anunciado en redes: María Blaya subió al escenario para cantar juntas su canción “De mí para ti”. (Aprovecho para colar que María Blaya acaba de sacar un tema, “Cuidao”, que merece una escucha, te transporta a otro planeta).

Natalia continuó con algunos temas de su primer álbum que unió a “Crazy” de Gnarls Barkley, y que hizo estallar definitivamente a todo el recinto. Con el hype por las nubes, fue el turno de temas de su último álbum “Llueve”, “Olvídate de mí”, “Dile”, una versión de “Baby One More Time” de Britney Spears y acabó con una increíble versión de su “Nana triste” que Teresa Gutiérrez (Ganges), la teclista de su banda, convirtió en el momento más mágico de la noche, e hizo que se derramaran muchas lágrimas entre el público.

Para acabar por todo lo alto, subieron al escenario Videoclub, un grupo francés con el que Natalia nos desveló que está preparando una colaboración que saldrá en octubre y que con “Enfance 80” hicieron que la noche terminara con una atmósfera electro-pop ochentera que nos dejó con ganas de ir a bailar a alguna sala, haciéndonos olvidar esta extraña realidad. Realidad que volvió de golpe segundos después y solo nos dio opción a irnos a la cama con el subidón de una noche protagonizada por mujeres empoderadas.

Elena Monge

Elena Monge

Redacción

Paula Onrubia

Paula Onrubia

Redacción y fotografía