El Último Vecino presentó su último trabajo «Voces» en Madrid

El doble cartel anunciado en la Sala Ocho y Medio, hacía presagiar una gran noche de concierto.  Y en verdad que así fue: Papaya y El Último Vecino ofrecieron dos conciertos con un nivel altísimo que hicieron disfrutar y bailar a los presentes.

 Papaya presentaba su primer larga duración, «No me quiero enamorar» (Jabalina Música, 2016), rodeados de la expectación que provocan aquellas bandas que se salen de las propuestas más convencionales del indie.  Salían dispuestos a convencer, y vaya si lo hicieron.  Una propuesta compacta y diferente a la que cada vez, por desgracia, estamos menos acostumbrados.

 Desde la publicación de su single en 2014, para el Club del Single de Discos Walden, se ha producido una transformación en el sonido de Papaya, hacia caminos que recorren desde el pop de los 80, hasta las grandes carreteras americanas, pasando por las  bandas sonoras de las películas de Lynch y Tarantino.

Canciones como El rey de las camas –que ya aparecía en el single-, suenan ahora mucho más contundentes.  La voz de Yanara, y los diferentes registros que tiene, hace que las canciones ganen fuerza en directo.

Acompañó Ariadna de Los Punsetes al grupo durante dos canciones, entre ellas la fantástica Carne de carroña, demostrando una vez más que hay hueco para otras voces y sonidos.

Un directo increíble que da esperanzas a la música que se está produciendo actualmente.  Papaya, junto con grupos como Elsa de Alfonso y los Prestigio, Le Parody, y algunos más, demuestran que salirse de los convencionalismos imperantes, pueden traer muy buenos resultados.

Salían después El Último Vecino a demostrar, una vez más, que tienen mucho que ofrecer.  Su propuesta bebe de las fuentes clásicas del Pop y la New Wave de los 80. ¿Es un problema pasearse por The Smiths, The Cure, New Order, Golpes Bajos y tantos grupos que han influido en la música en los últimos treinta años?  Por supuesto que no, y si además eres capaz de hacerlo tuyo, muchísimo menos.

El set que ofreció EUV dejó absolutamente claro que están muy satisfechos de su nuevo disco, «Voces» (Club Social – Canadá, 2016), que sonó prácticamente integro en el concierto.  Se ha producido una evolución desde su primer LP, titulado como el grupo, hacia una ejecución mucho más rápida e intensa de las canciones.  La entera mitad, Nubes grises, la increíble Mi escriba, Antes de conocerme, suenan intensas, rabiosas, llenas de fuerza.  Un repertorio completamente nuevo -el disco se publicó hace unos días-, que los asistentes ya conocían de memoria.  Treinta minutos de intensidad que hacen que se escuche integro en modo bucle.

La fuerza de los nuevos temas también se ha transmitido al repertorio anterior del grupo.  No dejaron mucho espacio para canciones anteriores, pero el ejercicio de transformación de las que sonaron, daba una vuelta de tuerca a la propuesta de EUV.

Incluso Gerard Alegre, cantante del grupo, lo explicaba entre canción y canción.  Subir la velocidad e intensidad de las canciones para un cantante con el carisma de Gerard, pasa factura.  Más de una hora de movimiento y baile hicieron que terminase sin camisa por el esfuerzo.

Los temas del single publicado en 2014, Tu casa nueva y Culebra, columna y estatua –sin Javiera Mena, aunque Gerard si se acordó de ella-, hicieron que el público asistente no parase de bailar y corear canciones.

El cambio de ritmo le ha sentado bien a las canciones del primer disco, Otra vez asustado, Un sueño terrible y la magnética Los ángeles, adquieren una nueva dimensión en este formato.

En definitiva, un concierto muy recomendable, donde el público disfrutó con ganas, y demostró, aunque no hacía falta, que El Último Vecino son una propuesta solvente, con mucho que decir, y que se merecen un lugar destacado dentro del panorama nacional.