Antes de la aparición de las redes sociales en nuestras vidas y de los festivales en las suyas (la de los “músicos”) vivíamos el nacimiento de un disco de otra manera. Por hablar de ciertos factores que creo oportuno destacar… Está claro que si me pongo a hacer un estudio sociológico en condiciones sacaría otros muchos.
Hoy en día se ha construido un mundo virtual paralelo donde compartimos y discrepamos, opinamos y discutimos sobre cualquier tema. Necesitamos consumir todo lo que acaba de salir por el miedo de volvernos obsoletos y eso (y otros tantas cosas), bajo mi punto de vista,  ha derivado en una evolución del consumo cultural.
Así pues el marketing de los productos musicales también ha sufrido un cambio importante. Ahora nos venden desde que se compone hasta que se edita, pasando por la producción y las horas de estudios… Y aunque no sea así, aunque no te enteres del proceso…sabes que están «en construcción».
Por un lado no me parece mal porque un disco conlleva muchos más trabajadores de los que después aparecen en escena. Desde el colaborador o productor B hasta el diseñador/a de la portada al técnico del estudio. Es importante que se valore el trabajo del colectivo y no sólo el propiamente musical.
Pero por otro lado, este continuo bombardeo de información solo marea nuestros preciados oídos. Ahora escucha este programa que esta locutora te va a adelantar una canción (minutos más tarde…enlace pirateado en la red); ahora estreno de unos segundos del videoclip en tal web reconocida por todos (minutos más tarde…enlace en la red con imágenes aleatorias del grupo); ahora escucha en este súper programa de música la nueva canción del grupo de moda (minuto y medio o la compras por 0´99€…minutos más tarde desde el canal oficial del propio grupo tienes la canción completa)…
Me he agobiado redactando estas situaciones… imaginaos si tuviese que estar pendiente de todo esto al momento. Una auténtica locura… El refrán que dice  “hablen de mi aunque sea mal” nos viene redondo… ¿¿¿¿pero realmente es lo importante???? ¿¿¿¿Esperamos o desesperamos????
No estoy de acuerdo en presentar discos a cuentagotas musicales… Todavía los EPs tienen más sentido y son más inmediatos, pero cortes aislados cada cierto tiempo de un disco…me vais a perdonar pero no lo veo! Para mi gusto pierde tensión y se disipa en temas desordenados en el tiempo.
¿Y sabéis la de música que se pierde  en esta gran inmensidad de pequeños músicos y grupos que auto-producen o piden nuestra ayuda para realizar sus sueños? Ellos no lo tienen tan fácil…sus bolsillos no lo llenan discográficas de peso. Seguramente sus discos nunca posarán en el Top Ten de una conocida empresa junto a los del cansino de Pablo Alborán… Seguramente pensarán que no les hace falta pero la música alimenta el alma y su profesión las neveras de los mismos.
Quizás esta reflexión la da mi naturaleza, quizás lo último que ha llegado a mis orejas, quizás es que me he cansado de este circo musical y el no tener tiempo para estar “al día”. Yo prefiero esperar, lo admito soy una conservadora musical.
Y vosotros, ¿qué opináis?