2012-06-01 – Madrid

Lugar: sala Costello Café & Nite Club.
Artistas:  Vikxie Matellán Pushbike Rider Neuman Bravo Fisher (sorpresa) Eme DJ.
Asistencia:  80 personas.
Precio:  1€ (benéfico).
La música, aparte de la más bella y completa de las artes, es el medio que con más facilidad consigue remover las conciencias del gran público. Cuando, en un reunión hay, aparte de muy buena música, un fin benéfico, se nota un ambiente especia, inigualable.
El Festival GranaPop (a celebrarse en los días 5 y 6 de octubre) nace como un festival solidario con el objetivo de ayudar a las familias más desfavorecidas de Granada mediante ayuda directa al Banco de Alimentos de Granada. Esto, unido al gran cartel musical que ofrece el festival (con nombres como Antonio Luque –Sr. Chinarro-, Neuman, Matellán, Izal o Kenedy), lo convierte en una de las alternativas más recomendables frente al circuito de festivales comerciales y masificados.
Por si esto fuera poco, la organización del festival organizó una fiesta de presentación en una de las muchas salas que circundan la Gran Vía madrileña, en concreto la mítica sala Costello. Y como colofón final, decidieron establecer un precio simbólico para las entradas: 1€. Así y todo, la asistencia no fue completa y el aforo no se completó, aunque teniendo en cuenta lo íntimo de las actuaciones musicales, casi que nos felicitamos por ello. Todos los artistas allí reunidos tocaron 4 canciones en estricto formato acústico, y en algunos momentos las charlas entre miembros del público hicieron difícil oír la música. De todas maneras, se respiraba un ambiente fantástico, los músicos mezclados con el público y muchísimo “buen rollo”.
El encargado de dar el pistoletazo inicial fue Vikxie (@vikxieworld en Twitter), que desgranó parte de su discografía (consistente en dos fantásticos álbumes) en acústico.

Comenzó por bajar Calle Abajo, aseguró que no le falta Coraje (la canción en la que colabora Leiva, y en la que queda demostrado que la voz de Vikxie es virtualmente imposible de distinguir de la del ex-Pereza) y, mentando al Maestro Dylan por eso de estar tocando la guitarra a la vez que la armónica, nos regaló una versión completamente rompecorazones de Llévame, su nuevo single. Terminó con El Juguete, su canción más juguetona (perdonen el juego de palabras), y dejándonos a todos con ganas de más.
Con unos escasos 5 minutos de descanso tras la actuación de Vikxie, esta vez fue Davile Matellán (ex-Magnética y @davilematellan en Twitter) el que subió a la tarima, primero él solo para trazar una Línea Recta, y luego acompañado de Dani Podador al cajón y de Juan Carlos Cárdenas a la guitarra eléctrica para enseñarnos Los Dirigibles (con reflexión sobre el ritmo de vida actual incluida) y para contarnos Otra tragedia griega.

Matellán se despidió mostrándonos su Atlas, y por último nos aseguró que su vocación es Enérgica (con participación del público incluida). ¡Como si no hubiera quedado claro!
Otros escuetos cinco minutos sirvieron para que Pushbike Rider (Alberto y Tonino, ambos ex-Miss Caffeína, @Pushbike_Rider) se subieran al escenario a tocar varias de las canciones de su, de momento, escueto y anglófono repertorio. Eso sí, cuando se habla de Alberto Jiménez y compañía, lo escueto no quita lo excelente, y en sus 25 minutos nos dejaron claro que están Happy de estar tocando esas canciones. The Saint fue el segundo tema, con esa suerte de mezcla de Jason Mraz y Rufus Wainwright tan sumamente preciosa. Alberto nos contó que estuvo mucho tiempo buscando un nombre adecuado para su siguiente canción, pero que acabó llamándola Braid Horse, “algo así como Trenza de Caballo en español”, que sin tener nada que ver le parecía muy bonito.

 Para su cuarto tema, la preciosa Skyline, Alberto dejó su guitarra y la cantó sólo con el acompañamiento de Tonino. Al terminar, Alberto sentenció: “Sería una tontería muy grande irnos sin tocar algo de nuestra banda original”. Así pues, se lanzaron a tocar dos canciones de Miss Caffeína, primero la excelente Lisboa (coreada íntegramente por el público) y luego Capitán, “una canción que nos ha traído mucha suerte. Ha sido un placer, ¡muchas gracias!”. El placer fue nuestro.
Otra pausa, esta vez de casi diez minutos, dio paso a Neuman (@neumanland) y a su serie de canciones íntimas y preciosas. Arrancó con una versión de Jane que, para quien conociera la canción original, no tuvo prácticamente nada en común con ella (cosas del acústico, también llamado “cómo convertir una potente canción de rock en una frágil pieza folk y no morir en el intento”). Siguieron Ben Gun (sin el acompañamiento tan celta del disco, pero igualmente espectacular) y una canción de la que no hemos conseguido rescatar el título.

 

Y llegó el momento emotivo de la noche. Neuman, previo aviso (“Los que me conocen ya saben que no soy de muchas palabras, yo soy más de tocar”), nos contó la historia de la siguiente canción. “Hace unos meses, después de un concierto en Granada, conocí a una chica. Y hablando con ella, me dijo que estaba empezando a tocar la guitarra y había una canción mía que estaba intentando aprender… Me puse a tocar con ella en el camerino y demás… Y bueno, pasó el tiempo… Y la semana pasada le pedí la mano. Y me dijo que sí {aplausos}. Esta canción es I Have The Will y quiero dedicársela a ella, que está aquí en la sala”. Tras cantar esa preciosa declaración de amor, Neuman cerró su concierto cambiando su guitarra por un banjo e interpretando un tema nuevo, aún por titular. Un gran concierto para cerrar una gran noche…
O no, porque después vino Bravo Fisher (@bravofisher) para interpretar una canción por sorpresa con la guitarra prestada por Matellán, y finalmente Eme DJ (@emeDJ) puso el broche de oro pinchando lo que viene siendo conocido como “un poquito de tó” para ir despidiendo la noche, no sin antes posar para la rigurosa foto de familia:

© Sergio Santos para El Perfil de la Tostada.