Palabra que cae sobre mí como una carga de profundidad.

Hace ya algunos años, junto a mi amigo Felix, empezamos a preparar una obra de teatro basada en el TIEMPO. Como casi siempre ocurre en estas situaciones , las tertulias sobre la disección de la obra se van enmarañando y separándose algún metro por encima del escenario, hasta llegar a una altura en la que ya no se puede distinguir muy bien donde se encontraba nuestro punto de partida.

 Con todas estas divagaciones llegamos al extremo de no poder hacer la obra por falta de TIEMPO. Fue entonces cuando comencé una cierta obsesión con el TIEMPO.

 El ser humano, para mí una máquina perfecta desde el punto de vista físico, necesita descansar y para descansar necesitamos TIEMPO. Pero si descanso no tengo TIEMPO a realizar todo aquello que me gustaría hacer durante el día, pero yo quiero TIEMPO para descansar .

 Así podríamos encerrarnos en un bucle infinito de posibilidades en el que usualmente caigo y solo consigo escapar ocupando mi cerebro con otras cosas.

 En esas estaba yo cuando descubrí este peazo de tema que hicieron Carlos Jean y Bebe que resume perfectamente todo este sentimiento y nos libra de aburrirte leyendo más líneas de un pobre obsesionado con el …..